Energía: Democracia versus Autoritarismo


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Las primeras fuentes energéticas que la humanidad aprovechó fueron las energías libres, al alcance de todo el mundo.

A medida que fueron surgiendo sistemas de dominio de unos sectores de la sociedad sobre otros, una constante se ha manifestado a lo largo de la historia humana. Esa constante es el proceso de sustitución de las fuentes de energía libres y al alcance de todo el mundo por otras que ni eran libres ni estaban al alcance de todos.

Las fuentes de energía libres, limpias y al alcance de todo el mundo, han ido dejando de ser bienes comunes, y por tanto, libres que posibilitaban todas aquellas actividades que permiten la subsistencia autónoma de las personas y de las comunidades; se han ido convirtiendo en un recurso que posibilita la producción económica de todos los artefactos (bienes, utensilios, artículos, etc.) que satisfacen las necesidades en las que se basa el actual modelo de vida industrialista.

Las fuentes de energía se han ido convirtiendo en una mercancía y, como tal, en una fuente de beneficios, poder, desequilibrios ecológicos, etc., y exigen la planificación del uso y la disponibilidad del recurso, lo cual se materializa en el nacimiento de una sarta de especialistas, técnicos, burócratas, funcionarios, ... que justifican y defienden el recurso.

La Dependencia Humana del Sol

Con todos los cambios ocurridos en la Tierra a lo largo de los últimos 10.000 siglos, una cosa ha permanecido inmutable: la dependencia de la raza humana respecto del Sol.

La única diferencia es que hemos llegado a ser aún más dependientes. Hoy dependemos de fuentes de energía que tienen un origen solar (indirecto), los combustibles fósiles, formados hace decenas de millones de años en cantidades estrictamente limitadas.

La sociedad actual, fosiladicta, se basa en la quema de combustibles fósiles. El 79,5% de la energía primaria que se consume en el mundo procede de combustibles fósiles. Su quema genera la emisión de 6.400* 106 tn de carbono al año, con lo que la concentración de CO2 en la atmósfera ha llegado a 372,9 ppm.

Si todos los habitantes de la Tierra emitieran la media de una persona en Japón, (el país más eficiente en carbono), las emisiones totales serian mas del doble de las actuales.

Hay quien propone la solución nuclear para hacer frente a las emisiones de gases de efecto invernadero.

Veamos si ello puede ser la solución. Actualmente, el 6,9 % de la energía primaria que se consume en el mundo proviene de la energía nuclear (representa el 17 % de la generación mundial de electricidad).

Si se quisiera generar con energía nuclear toda la electricidad que se produce quemando combustibles fósiles (9.982 TWh en el año 2001), serían necesarios 1.424 reactores de 1.000 MW cada uno.

Ello requeriría extraer 370*106 tn de mineral de uranio para poder obtener 271.000 tn de torta amarilla (U3O8), necesaria para fabricar el combustible nuclear de este parque de reactores. En el proceso de concentración del mineral de uranio se generarían 640 y 425 millones tn de residuos líquidos / sólidos.

En el proceso de enriquecimiento en el isótopo U-235 se obtendrían como subproducto enormes cantidades de uranio empobrecido (hoy puesto a disposición de la industria de armamento para recubrimiento de proyectiles y de todo tipo de munición). En el funcionamiento de este inmenso parque de reactores nucleares se generarían 35.600 tn/año de combustible gastado (que contendría 285 tn de plutonio, con el que se podrían fabricar miles de bombas atómicas).

Y todo ello significaría que las emisiones de CO2 se reducirían del orden de un 10 %.

Nuclear versus Solar: Tecnofascismo versus Convivencialidad

La energía nuclear lleva irremisiblemente hacia un aumento del poder tecno-burocrático y hacia el envenenamiento radiactivo de los sistemas naturales.

La energía solar, en cambio, es susceptible de una utilización ambivalente.

La tecnología solar puede ser utilizada de forma que refuerce la tendencia de la sociedad al mantenimiento del control centralizado que la tecno-burocracia sustenta sobre las fuentes de energía (incluida la solar, que es, en forma natural, descentralizada), incrementando la degradación de los sistemas naturales, o bien favoreciendo la autonomía de las personas y las comunidades, respetando la integridad de los ecosistemas.

Que se haga de una manera o de la otra tiene repercusiones bien diferentes sobre los sistemas naturales, pues es la plasmación de la visión del mundo que llevan incorporadas: dominar la naturaleza (violando el átomo) o cooperar con ella (captar un flujo). Michel Bosquet lo caracterizó con la expresión tecnofascismo versus convivencialidad.

Las Energías Libres, Limpias y Renovables

Estas energías se basan en la que nos envía el Sol y sus fuentes derivadas.

El Sol es un gran reactor nuclear de fusión que "quema" 600.000.000 tn de H2/seg. a 20.000.000 Kelvin, irradiando una energía equivalente a 3,7*1023 kW (64.070 kW/m2). Es un reactor seguro (está situado a 150 millones de km de la Tierra) y barato (no requiere ningún gasto en inversión ni en mantenimiento).

De toda la energía que el Sol irradia, la Tierra intercepta 1,7*1014 kW (1.367 W/m2) y de ella, absorbe 1,42*1014 kW (la potencia equivalente a 120 millones de reactores nucleares de 1.000 MW). En un año, la Tierra absorbe 14.000 veces la energía que se consume actualmente o 28.000 veces la producción mundial de petróleo.

Las fuentes de energía libres, limpias y renovables pueden proveer, con creces, todas las necesidades energéticas de la humanidad. Hoy disponemos de tecnologías para aprovechar las fuentes de energía libres, limpias y renovables que permitirían que toda la humanidad pudiera disfrutar de una vida digna.

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