La Coordinación Dimensional: Necesidad y Utilidad

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Cordinacion 80.gif Nota: Este artículo ha sido creado gracias al Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC) en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido pertenece a la publicación "Proyectar la Arquitectura desde la Coordinación Dimensional". Ver todos los artículos de "Proyectar la Arquitectura desde la Coordinación Dimensional" en la Construpedia.

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En esta imagen, que muestra un detalle de un edificio relevante de un reconocido arquitecto del Modernismo catalán, quedan patentes tres de los beneficios que justifican la necesidad y la utilidad de aplicar a la arquitectura, en el momento actual, la disciplina de la coordinación dimensional: control del tiempo de ejecución, reducción de los residuos generados y aumento de la calidad de las uniones realizadas. Esas tres ventajas han sido perseguidas por el ser humano desde el mismo momento del nacimiento de la construcción y la arquitectura.

Contenido

Beneficios inmediatos

Control del tiempo de ejecución

Los productos de la construcción que se acoplan inmediatamente en obra unos con otros, sin necesidad de modificar las dimensiones de suministro, aportan al proceso de ejecución material del edificio un notable ahorro de tiempo, hecho que incrementa la exactitud de los procesos de programación temporal.

Control de residuos generados

Todas las operaciones de ajuste dimensional que se deben realizar a pie de obra comportan un aumento de la cantidad de residuos generados y, por lo tanto, incrementan también el consumo de materias primas y el volumen de material que llega a los vertederos, en detrimento de una construcción más sostenible desde el punto de vista medioambiental.

Control de las uniones realizadas

Los sistemas constructivos actuales se basan en la aplicación de un estricto protocolo de uniones con vistas a lograr el trabajo conjunto de todos los materiales implicados en cada sistema. Si, debido a un ajuste dimensional no previsto y realizado a pie de obra, se altera el formato original de los productos, también se modifica la calidad final de las uniones ejecutadas. En este caso, el comportamiento constructivo no es el previsto de antemano y se inicia un proceso que desembocará, sin duda alguna, en una patología constructiva.

Coordinación dimensional y belleza arquitectónica

Muchos expertos reconocen que, a lo largo de la historia de la arquitectura, el “orden” oculto que la coordinación dimensional aporta no es solamente la respuesta a un problema de índole material y de organización, sino también una de las bases sobre las que se sustenta la belleza, cualidad que debe ser reconocida en cualquier obra arquitectónica.

Las grandes construcciones monumentales que ha legado la historia a la humanidad siempre presentan un rigor geométrico y una modulación evidentes, cualidades que no solo les otorgan una belleza reconocida sino que, en el momento en que fueron erigidas, también facilitaron extraordinariamente su proceso de materialización.

Los tiempos han cambiado desde entonces. La actual producción extensiva de las viviendas ha convertido el sector de la construcción –y, de resultas, la arquitectura– en una industria productiva más, a la que el mercado exige continuas mejoras en los procesos de producción a fin de obtener unas prestaciones más elevadas, mayor fiabilidad, un aumento de la calidad, un precio más ajustado, una mayor sostenibilidad, etc. La disciplina de la coordinación dimensional aplicada a la edificación puede representar una mejora transversal en todos los aspectos mencionados.

Construcción industrializada y coordinación dimensional

En los proyectos actuales de edificación, se utilizan a menudo productos de construcción cada vez más elaborados, más especializados y prácticamente prefabricados, a efectos de optimizar los parámetros de tiempos, coste y calidad.

La introducción de nuevos sistemas de construcción más industrializados exige al proyecto arquitectónico, como contrapartida, un planteamiento mucho más riguroso de la coordinación dimensional, planteamiento que ha de continuar, posteriormente, en el momento de la ejecución. De lo contrario, a pie de obra se pierde mucho tiempo y mucho material haciendo ajustes dimensionales (cortes, perforaciones, etc.). Cuando en la obra se han de realizar actividades de ajuste dimensional no previstas, surgen mermas de productos y pérdidas de tiempo que reducen la productividad potencial de los procedimientos industrializados, superior, teóricamente, a la de los tradicionales.

También se ve afectada la calidad final de esos nuevos procedimientos, porque las uniones que los operarios ejecutan finalmente en la obra no se ajustan perfectamente a las que el sistema preveía originariamente. La experiencia indica que este hecho resulta aún más patente y conflictivo cuando conviven en la misma obra sistemas constructivos tradicionales y sistemas constructivos industrializados.

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