El Papel de la Energía Eléctrica. Análisis de las Perspectivas Energéticas Mundiales para el Próximo Cuarto de Siglo

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La energía eléctrica es una forma evolucionada de energía final:

Debe producirse a partir de energía primaria y está muy ligada al nivel de desarrollo de los países (Figura 7). La fracción que representa la electricidad respecto del consumo de energía final es más alto cuanto más evolucionadas están las sociedades: su uso es indispensable para el nivel de confort doméstico occidental, y la sociedad del conocimiento y la información sería imposible sin ella.

Es lógico, pues, que en los próximos años el crecimiento en el consumo de energía eléctrica sea proporcionalmente superior al de energía primaria (Figura 8).

Incluso en países desarrollados, donde la intensidad energética está disminuyendo (es decir, el crecimiento del consumo de energía primaria es inferior al crecimiento de la economía), el consumo de energía eléctrica crece a un ritmo superior al de la economía.

En estas circunstancias, se pone de manifiesto la necesidad de producir energía eléctrica o bien utilizando fuentes energéticas no fósiles (renovables y, a pesar de la oposición de algunos sectores de la sociedad, nuclear), o bien, si se utilizan combustibles fósiles, con sistemas de conversión energética más eficientes y respetuosos con el ambiente que los actuales.

En zonas como, por ejemplo, Europa occidental, con grandes y potentes redes de distribución eléctrica, se ha implantado un modelo de generación centralizada (la electricidad se genera en grandes centrales de producción), con unas aportaciones cada vez mayores de lo que se conoce como generación distribuida, es decir, pequeños y medianos productores de electricidad (hasta algunas decenas de megavatios) que utilizan energías renovables como la eólica o la solar y técnicas de cogeneración (producción conjunta de calor y electricidad).

Es necesario señalar que en estas redes la cantidad de energía que puede producirse con energías como la eólica, que presenten una gran variabilidad temporal, es limitada y, aunque debe potenciarse su implantación para mejorar los aspectos ambientales, se ha de tener presente que, si su contribución supera unos ciertos límites técnicos, el control de la red eléctrica se hace complicado y se compromete la garantía del suministro.

Figura 7. Consumo per cápita de energía eléctrica en 2002 en algunos países y grupos de países.

Fuente: energía eléctrica (AIE 2004), población en 2002 (IDH 2004), elaboración propia.

Figura 7. Consumo per cápita de energía eléctrica en 2002 en algunos países.JPG

Figura 8. Comparación del aumento en el consumo de energía primaria y electricidad (escenario de referencia de la AIE)

Fuente: (AIE 2004). Elaboración propia.

Figura 8 Comparación del aumento en el consumo de energía primaria y electricidad.JPG

Lo dicho puede entenderse fácilmente si pensemos que la energía eléctrica es difícil de almacenar y, por tanto, tiene que producirse cuando se necesita y debe consumirse cuando se produce.

La variabilidad del viento, para seguir con el mismo ejemplo, hace necesario ajustar continuamente la potencia generada por algunas centrales de producción. Mientras esta potencia sea pequeña no hay inconveniente; el problema aparece cuando la potencia del conjunto de aerogeneradores instalados es grande. Además, debe tenerse en cuenta que la instalación de aerogeneradores no implica que el sistema eléctrico pueda ahorrarse otros tipos de centrales.

La capacidad total de generación del sistema está en función de la máxima demanda puntual prevista. Nadie garantiza que en el momento de máxima demanda haya viento; por tanto, no se puede “suprimir” ninguna central de generación por mucha potencia eólica instalada que se tenga.

Es interesante, pues, que en lugares con fuerte industrialización, donde el consumo eléctrico es muy importante, se pueda apostar también por grandes centrales de generación eléctrica de tipo nuclear o con tecnologías fósiles avanzadas y más respetuosas con el medio que las actuales.

Al contrario, en países con una gran dispersión rural y donde no hay una infraestructura de distribución, la generación distribuida, y casi siempre aislada, utilizando energías renovables no sólo representa una opción viable, sino que, a menudo, es la única solución para proporcionar acceso a la electricidad a una parte muy importante de la población.

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