Conclusiones. La Ayuda Oficial Española al Desarrollo y el Sector de la Energía

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Contenido

Sobre la Distribución Geográfica de la Ayuda.

  • Conviene que los países receptores de la ayuda sean tales que realmente la necesiten: países de rentas bajas y los países menos adelantados (PMA), por una parte, y aquéllos en los que el déficit en el acceso a la energía sea un condicionante para el desarrollo, por otra.

Es evidente que este planteamiento exige cambios relevantes en lo que hasta ahora ha sido predominante, tanto por cuanto se refiere a las áreas geográficas como a los países concretos.

Al respecto, conviene resaltar que, si bien entre 1997 y 1999 fue África el continente más beneficiado de la AOD en el sector energía, desde 2000 y hasta 2002 fue América la principal protagonista ya que acaparó el 72% de la ayuda, seguida de Asia (13%) y África (12%).

Sobre la Calidad de la Ayuda.

  • Es necesario reconsiderar la forma en la que hasta ahora se ha concretado la ayuda en el sector de la energía, toda vez que se ha detectado que entre 1997 y 2002 el 83% de la AOD fue ligada, en clara contradicción con las recomendaciones del CAD para desvincularla.

La modalidad de ayuda no reembolsable – es decir, las donaciones –, debería ser prioritaria en el caso de los PMA y, en todo caso, de los denominados países pobres altamente endeudados (HIPC, en su acrónimo en inglés).

Este planteamiento también está en contradicción con la práctica inmediata, ya que, en términos globales, la ayuda reembolsable fue el 90% de la realizada entre 1997 y 2002.

Sobre la Distribución Sectorial.

  • En consonancia con lo expuesto anteriormente, es necesario primar los sectores energéticos que favorezcan la lucha contra la pobreza y ayuden, a su vez, a promover el desarrollo sostenible y especialmente a las energías renovables.

Este planteamiento supone, una vez más, un cambio en la práctica que se ha seguido hasta ahora en España, que supuso que, en el periodo 1997-2002, el 78% del total se destinó a proyectos asociados con energías no renovables (incluyendo 40 millones de dólares para la reconstrucción de dos centrales hidroeléctricas en Honduras y Mostar), el 19% a energías renovables y el 3% restante a actividades relacionadas con políticas y gestión administrativa así como de educación e investigación.

Cabe resaltar que esta tendencia no ha sido privativa de España, sino que también es la imperante en la ayuda bilateral de los países del CAD y en la multilateral, tal y como se ha mostrado a lo largo de este artículo al analizar tanto la ayuda bilateral del CAD como la distribución de la ayuda multilateral.

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