Energía y Pobreza. La Ayuda Oficial Española al Desarrollo y el Sector de la Energía

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En el Informe sobre Desarrollo Humano 2004 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) se pone de manifiesto que existen importantes carencias en el mundo en relación con la energía, de forma que más de 2.000 millones de personas no tienen acceso a la electricidad, ni a los servicios que proporciona, entre otros, la iluminación, refrigeración, telecomunicaciones y energía mecánica.

Esta circunstancia representa una limitación fundamental para el desarrollo en las zonas donde se localiza, cosa que, por otra parte, fue puesta de manifiesto de forma explícita en el Plan de Implementación adoptado en la Cumbre del Desarrollo Sostenible de Johannesburgo de 2002:

...tomar acciones conjuntas y mejorar esfuerzos trabajando juntos en todos los niveles para mejorar el acceso a servicios energéticos fiables para el desarrollo sostenible necesario para facilitar el éxito de los objetivos del milenio, incluyendo el de reducir a la mitad la proporción de pobreza para 2015 y como medio que genere servicios que mitiguen la pobreza, teniendo en cuenta que el acceso a la energía facilita la erradicación de la pobreza...

El déficit de electricidad aludido enmarca el problema global, pero no lo caracterizan en toda su dimensión y complejidad, ya que es el reflejo de una realidad que presenta grandes diferencias geográficas y, dentro de una misma zona, desigualdades radicales entre el ámbito rural y urbano.

Esta circunstancia se puede comprobar en la Tabla 1.

Contenido

Tabla 1. Coberturas de electricidad en 2000 (%)

Fuente: World Energy Outlook 2002.

REGIÓN URBANA RURAL TOTAL
Norte de África 99,3 79,9 90,3
África subsahariana 51,3 7,5 22,6
África 63,1 16,9 34,3
Asia meridional 68,2 30,1 40,8
Latinoamérica 98,0 51,5 86,6
Asia oriental y China 98,5 81,0 86,9
Medio Oriente 98,5 76,6 91,1
Países en desarrollo 85,6 51,1 64,2
Mundo 91,2 56,9 72,8


Como puede verse, aunque a escala mundial la cobertura de electricidad es de un 73%, las deficiencias más relevantes se dan en África subsahariana –donde, con datos del año 2000, la cobertura de electricidad era tan sólo del 23%–, y Asia meridional, que en 2000 contaba con una acceso a la electricidad del 41%3.

Sin embargo, estas cifras son mucho más extremas si se considera el ámbito rural, donde la coberturas tan sólo alcanza el 7,5% y el 30% en África subsahariana y Asia meridional, respectivamente. Por cuanto se refiere a América Latina, si bien en el ámbito urbano el acceso a la electricidad se estima en el 98%, en el rural se reduce drásticamente hasta el 51%.

En términos continentales, Asia es el que tiene el mayor número de personas sin servicios de electricidad, mientras que en África es porcentualmente mayor debido a las diferencias demográficas de ambos continentes.

Se puede deducir que existe una relación directa entre la cobertura de electricidad y los índices de pobreza y de desarrollo humano; las Figuras 1 y 2, elaboradas con la información del World Energy Outlook 2002 y del Informe de Desarrollo Humano 2003 del PNUD, corroboran lo anterior. (Informe sobre Desarrollo Humano 2003. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio: un pacto entre las naciones para eliminar la pobreza humana. PNUD.)

En términos generales, y tal como se refleja en las curvas de tendencia representadas:

Cuanto menor es la cobertura en electricidad, menor es el índice de desarrollo humano y mayor la proporción de pobres en un país.

Figura 1. Relación entre la cobertura de electricidad y el Índice de Desarrollo Humano.

Figura 1 Relación entre la cobertura de electricidad y el índice de Desarrollo Humano.JPG

Figura 2. Relación entre cobertura de electricidad y pobreza.

Figura 2 Relación entre cobertura de electricidad y pobreza.JPG

Otro aspecto que conviene resaltar es el del consumo per cápita en el mundo que, como se puede apreciar en la Figura 3 –elaborada con datos del Informe de Desarrollo Humano 2004 –, difiere sustancialmente según se trate de habitantes de los países con desarrollo alto – con una media de 8.520 kWh –, desarrollo medio –tienen un consumo per cápita medio de 1.022 kWh– o bajo, con un consumo medio de tan sólo 218 kWh, es decir, casi cuarenta veces menos que los del primer caso.

Figura 3. Relación entre consumo de energía e Índice de Desarrollo Humano.

Figura 3 Relación entre consumo de energía e Índice de Desarrollo Humano.JPG

De lo expuesto hasta ahora, se puede concluir que los déficit energéticos en general, y los que se refieren al acceso a la electricidad en particular, afectan primordialmente a las zonas rurales y las áreas periurbanas de las grandes urbes – tugurios – de los países con menores índices de desarrollo humano.

En este contexto, son los sectores sociales más pobres los que los padecen especialmente.

Cualquier política de ayuda al desarrollo debe tener esto en cuenta cuando establece prioridades geográficas y territoriales para sus actuaciones.

Pero también el tipo de soluciones y, en especial, a la consideración de las energías renovables ya que, por sus posibilidades de limitado impacto y modularización, resultan particularmente idóneas para ser aplicadas en proyectos de cooperación al desarrollo, especialmente en el ámbito rural donde en gran parte de los casos no está accesible la red de distribución eléctrica convencional.

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