La Energía Hidráulica, Alternativa para las Zonas Rurales

De Construpedia


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La fuerza del agua ha sido utilizada desde tiempos remotos para aliviar el esfuerzo humano en algunas tareas fundamentales para la subsistencia, como moler grano, serrar madera, chancar productos como caña de azúcar u otros; en muchos países en desarrollo aún existen estos sistemas, los denominados molinos hidráulicos –en Nepal, gatas–, que siguen dando servicios de molienda, en especial en las zonas más remotas donde otros sistemas, como los grupos diesel o los molinos eléctricos, aún no han llegado.

Figura1. Esquema de una MCH.

Las Microcentrales Hidroeléctricas (MCH) fueron las principales fuentes de generación al comienzo de la era de la electricidad (finales del siglo XIX).

Sin embargo, los avances de la tecnología y las economías de escala generadas en la construcción de grandes sistemas hidráulicos, así como la aparición de los grupos diesel, han ido desplazando o relegando al olvido a los pequeños sistemas: mientras que una gran central cuesta menos de US$ 1000.00 por kW instalado, las microhidroeléctricas comerciales (construidas con tecnologías importadas) pueden costar entre 4 y 5 veces el monto señalado para un MCH.

Los grupos diesel pequeños pueden costar entre US$ 600 y 1.000 por kW instalado y exigen un tiempo muy corto de implementación.

Todo esto ha provocado que los principales responsables de la planificación energética tengan opiniones negativas sobre esta opción energética, y que, por tanto, traten de evitar su uso con el simple argumento del costo.

Como respuesta a este argumento, en las últimas décadas se ha generado y difundido con éxito el concepto de tecnologías apropiadas, que pone su atención en simplificar los diseños, emplear materiales y repuestos de menor costo y utilizar métodos de implementación más baratos.

No obstante, este concepto no ha sido suficiente para lograr una amplia difusión, de modo que a lo largo de ese tiempo la experiencia de trabajo de campo ha demostrado que para viabilizar el uso de pequeños sistemas energéticos basados en energías renovables en zonas remotas, se necesita no sólo bajos costos de implementación; se necesita contar con la capacidad técnica adecuada para fabricar equipos y repuestos, al menos a nivel nacional o regional y establecer la capacidad técnica local para la operación y mantenimiento adecuados.

También se ha aprendido que, además de eso, es necesario un manejo administrativo apropiado del sistema, incluyendo tarifas adecuadas, personal capacitado y la participación de los usuarios en todas las fases de la implementación y luego en el manejo del sistema.

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