La Cooperación Internacional: Políticas y Estrategias. Políticas de Desarrollo Energético Rural

De Construmatica


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La pobreza energética de los países del Sur, en vez de mejorar se ha agravado durante los últimos años, a pesar de los importantes esfuerzos que han realizado los propios países y las agencias promotoras del desarrollo (Las agencias promotoras del desarrollo en este caso son las organizaciones de cooperación técnica y financiera para el desarrollo).

Sin embargo, no todo es negativo. Una rápida mirada a lo que se ha hecho en las últimas décadas, nos muestra que con el apoyo de la cooperación internacional, estos países han implementado, desde comienzos de los 70, una cantidad importante de proyectos piloto en diversos campos.

En el terreno de la electricidad, durante los 70 y 80 el esfuerzo se orientó principalmente al desarrollo y la demostración de modelos tecnológicos en energías renovables.

Entre los ejemplos más destacables se encuentran la promoción de tecnologías de fabricación e implementación de mini y micro centrales hidroeléctricas, aerobombas, y pequeños digestores de biogás.

Desde la década de los 90, se puede apreciar un esfuerzo enorme en la promoción del microcrédito y de modelos financieros, cuyo objetivo es el de alentar la inversión privada, para que se convierta en el motor de la provisión de los servicios eléctricos rurales.

A comienzos de la presente década (aunque comienza en la anterior), la cooperación internacional y las agencias multilaterales (al menos en sus planes) se centran en los proyectos integrados que implementan no sólo la electricidad, sino también las facilidades para obtener beneficios económicos y sociales derivados de su uso.

Junto a las políticas propiamente dichas, las agencias multilaterales, en alianza con las bilaterales, son quienes más influyen sobre los gobiernos, para promover los cambios de marcos legales e institucionales referentes a la energía eléctrica.

En cuanto al acceso a la energía para la cocción de alimentos, desde los 70 se viene promoviendo ampliamente como solución el uso de las cocinas mejoradas. Al principio, el motivo más importante para promover esta tecnología fue la pérdida de bosques debida al consumo excesivo de leña. En segundo lugar, se citaba el excesivo trabajo para las familias pobres a la hora de conseguir leña, en especial para las mujeres.

En la actualidad, la motivación de mayor fuerza es el efecto nocivo sobre la salud de las mujeres y niños producido por el humo emanado de la combustión de leña y carbón vegetal, ya que tiene un alto contenido en CO, y otros componentes tóxicos. Se estima que estos componentes estarán produciendo la muerte a millones de niños cada año9. Este último argumento está teniendo un importante eco en los organismos internacionales. Como consecuencia, dentro de los próximos años se espera que se impulsen estrategias y se apoye económicamente la erradicación de esta fuente de enfermedades.

Como se puede apreciar, las políticas de la cooperación internacional en el pasado han sido bastante generales, pero han permitido importantes logros en lo relacionado con la demostración y en cuanto a la creación de recursos nacionales y locales.

Sin embargo, mirándolo desde el punto de vista del número de beneficiarios alcanzados, los resultados no son satisfactorios. Por un lado, porque la cooperación internacional no ha destinado los suficientes recursos económicos; pero, por otro, quizás también porque han faltado políticas más específicas de cooperación al desarrollo en el tema de la energía.

Como ejemplo de la falta de políticas claras y específicas de los países desarrollados, se pueden señalar por ejemplo los resultados de la Cumbre de Desarrollo Sostenible de Johannesburgo (año 2002), pues en este marco se han creado más de 300 partenariados para el desarrollo, de las cuales cerca de 40 se dedican a la energía.

La cuestión aquí es en qué medida no se están duplicando esfuerzos; es decir, si los partenariados son lo que realmente se necesita para acelerar el proceso de acceso a los servicios modernos de energía, y hasta qué punto la cooperación del Norte ha hecho un análisis detallado de lo que se necesita en el Sur, y por tanto, hasta que punto las prioridades de los beneficiarios están claras para la cooperación. Una simple reflexión sobre la existencia de tantos partenariados nos hace pensar que a cualquier investigador en el tema de la energía le llevaría mucho tiempo tratar de entender lo que hacen estas instituciones, cómo se puede trabajar con ellos, y con quién.

No obstante, los últimos acontecimientos van creando un contexto más interesante.

Por ejemplo, en la decimocuarta sesión de la Comisión para el Desarrollo Sostenible (CSD-14), llevada a cabo del 1 al 12 de mayo de 2006 en Nueva York, se han discutido ampliamente los temas de la energía y el desarrollo, la sostenibilidad y la necesidad de la reducción de la polución del aire en los hogares como producto del uso de leña y carbón vegetal. Aunque hasta la fecha aún no he tenido acceso al texto final, no cabe duda de que estas discusiones se reflejarán en los acuerdos que se tomen sobre la energía en el CSD-15 el próximo año, permitiendo poner a ésta en un lugar mucho más claro en la agenda de la cooperación y el desarrollo.

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