Categoría:Acabados Exteriores e Interiores

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De Construpedia


LogoFLC.PNG Nota: Este artículo ha sido creado gracias a la Fundación Laboral de la Construcción en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido pertenece a la publicación Acabados exteriores e interiores disponible en el sitio web Fundación Laboral de la Construcción

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Éste es un extracto de la publicación original. Para mayor información consulte la Librería de la Fundación Laboral de la Construcción


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En este Manual se recogen los materiales, las técnicas, los sistemas constructivos y la puesta en obra que hacen posible la ejecución de los revestimientos, tanto interiores como exteriores.

El Diccionario de la Lengua define el término revestimiento como:

La capa o cubierta con que se resguarda o adorna una superficie.

Este revestimiento puede realizarse sobre elementos constructivos exteriores e interiores y con materiales que proporcionen un acabado continuo o discontinuo. En el primer caso, el aspecto producido por los materiales y la puesta en obra no se interrumpe en toda su superficie; en el segundo caso, los materiales están formados por piezas distintas que se unen con un material auxiliar, en el que se manifiestan las juntas y las líneas de unión.

Pues bien, estos temas que vamos a tratar constituyen trabajos muy habituales en la construcción. Son labores específicas de un sector, muy cercano a la albañilería, especializado y que poseen un valor esencialmente decorativo en sí mismas. Nos estamos refiriendo a los revocos, las pinturas, los chapados de piedra, los solados cerámicos, etc. Por el contrario, otros son la base de un acabado posterior: enfoscado de cemento, guarnecido de yeso, etc.

El revestimiento de los elementos constructivos (fábricas de ladrillo, muros de piedra o de barro, etc.) ha sido una práctica habitual en el mundo de la construcción, tanto en el exterior como en el interior de los edificios.

Como ejemplo de lo que acabamos de comentar, los primeros restos arqueológicos que nos aportan información sobre este tema datan del año 6500 a.J.C. A 50 km del Mar Muerto, en Jordania, se han encontrado restos de construcciones cuyas paredes y suelos conservan aún pinturas con bandas rojas, lo que demuestra que sus habitantes conocían las técnicas de la pintura y del enlucido.

En Egipto, los grandes bloques de piedra que formaban las pirámides se recubrían totalmente por una piedra lisa; todavía pueden verse restos de este recubrimiento en la parte superior de la gran Pirámide de Gizeh. Los artistas egipcios decoraban los interiores con pinturas descriptivas referidas a la agricultura, la construcción, los muertos, los dioses, los faraones, etc. Se dice que el color cubría la obra arquitectónica egipcia.

El templo griego - su construcción más característica, realizada a base de mármol tallado para sus columnas, capiteles, entablamentos, frisos escultóricos, etc.- se revestía con fuertes colores, que aún hoy día nos llaman poderosamente la atención: rojo para el collarino del capitel, azul en los arquitrabes y en la metopas, con las estrías en negro y policromía total en el friso. Estas pinturas se aplicaban sobre un fino recubrimiento de cal que disimulaba las juntas de las distintas piezas de mármol.

Es además, muy destacable el color bermellón de las grandes columnas dóricas del Palacio de Cnosos, en Creta. Las últimas investigaciones confirman el valor de la policromía tanto en la escultura como en la arquitectura griega: Atenas, Delfos, Olimpia, etc.

Por añadidura, los interiores de muchas iglesias románicas y góticas se decoraban con pinturas alusivas a aspectos religiosos, con un espíritu narrativo: escenas bíblicas, vidas y milagros de santos, etc.

En la época de estas construcciones, se revistieron los muros a base de cal, con un fin sanitario, como medida preventiva contra la epidemia de la peste.

Sin embargo, la explosión del color en los acabados decorativos nos llega con el Islam: los zócalos alicatados, las yeserías, los alfarges y los mocárabes, cubren muchas de las construcciones musulmanas en nuestro país (la Mezquita y los Palacios de Medina-Zahara, en Córdoba; los Reales Alcázares de Sevilla y la Alhambra de Granada, etc).

Estos acabados se siguen desarrollando durante el Renacimiento, Barroco, Neoclásico y Modernismo, con unos matices distintos según los países, regiones, modas, épocas, etc. Gracias a este breve recorrido histórico, nos podemos hacer una idea de la riqueza, tradición e importancia que tienen los revestimientos en construcción.

Los revestimientos tienen varios objetivos: la protección de las fábricas de ladrillo, de piedra, de hormigón, de adobe, etc.; disimular los defectos por la mala calidad de los materiales o por la incorrecta ejecución; intención estética y como acabado decorativo.

Ya hemos visto la antigua tradición de los revestimientos pero, lógicamente, los materiales y las técnicas constructivas han avanzado en este campo con buenos resultados en cuanto a durabilidad, rapidez de ejecución y economía.

Por consiguiente, en las seis unidades didácticas de este curso, vamos a estudiar los revestimientos exteriores e interiores así como los dos tipos de acabados continuos y discontinuos, tanto en paramentos horizontales como en verticales.

Indice

  1. Introducción
  2. Revestimientos tradicionales: enfoscados y revocos
  3. Componentes de enfoscados y revocos
  4. Resumen
  5. Terminología

Enlaces Externos

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