Durabilidad de los Morteros de Revestimiento

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Contenido

Heladas y ataques físico-químicos

Generalidades

Para prever el adecuado comportamiento de los morteros de revocos y enlucidos en una determinada clase de exposición debe conocerse el tipo de agresión que han de soportar durante la vida útil prevista y elegir el mortero adecuado para resistirla.

En general la elección del mortero de revocos y enlucidos se basa en la experiencia de otros morteros de características conocidas que se han comportado correctamente frente a los agresivos a considerar. Ayuda también en la elección el conocimiento del mecanismo por el que se produce la agresión.

De entre las agresiones que afectan a la durabilidad del mortero de albañilería por ataques físico-químicos se han considerado aquí someramente las debidas a: ciclos hielo-deshielo, iones sulfato, iones cloruro y dióxido de carbono.

El mecanismo de la agresión en el primer caso consiste en los cambios de estado físicos que experimenta el agua con los cambios de temperatura y los consiguientes cambios de volumen, que tienen efectos perjudiciales sobre el mortero.

Las otras agresiones se producen por difusión del agresivo en el mortero. En el caso de los iones sulfato se produce además una reacción química expansiva. No así en los dos casos restantes, que propician la corrosión de las armaduras.


Acción de los ciclos hielo-deshielo sobre el mortero

La acción del frío en un mortero durante las primeras horas de su colocación es la de retardar o incluso anular su endurecimiento al disminuir la velocidad de hidratación del cemento o, incluso, destruir la incipiente red cristalina producida durante la hidratación, si el agua de amasado llega al punto de congelación.

La acción destructiva de estos ciclos se debe al aumento de volumen que sufre el agua en estado líquido contenida en los poros del mortero al pasar al estado sólido cuando desciende la temperatura. El agua en estado líquido puede provenir del agua de amasado sobrante de la hidratación del conglomerante o provenir del exterior. Al congelarse el agua el aumento de volumen que experimenta es del orden del 9% y tiende a ocupar los huecos accesibles del mortero endurecido (poros), por lo que cuanto más saturado de agua esté el mortero con más facilidad se producirá este tipo de agresión. La facilidad con que el agua al congelarse ocupe los poros del mortero, depende de los citados poros en cuanto a su distribución (que debe ser homogénea), de sus tamaños (que deben estar comprendidos en un estrecho margen) y de su conectividad (que debe ser lo mayor posible).

La siguiente figura esquematiza distintos tamaños de poros con distintas conexiones entre ellos e incluso aislados. Siendo el poro de trazo discontinuo de tamaño adecuado, al ser el de mayor conectividad sería el más efectivo de cara a permitir que el agua al congelarse ocupe ese espacio.

Esquema tamaño y conectividad de los poros


Los aditivos aireantes ayudan a conseguir el número, tamaño y distribución de poros adecuada para resistir este tipo de agresión. El tipo de conglomerante empleado, el contenido de agua, la edad, etc. influyen también en la estructura de poros del mortero.

El tipo de ambiente agresivo se clasifica de grado:

despreciable, cuando la fábrica está expuesta de modo excepcional a la acción de la humedad y a ciclos hielo-deshielo,
severo, cuando hay un alto riesgo de saturación de humedad acompañado de heladas,
moderado, cuando las condiciones son intermedias entre las dos anteriores.


Acción de los iones sulfato sobre el mortero

Estos iones pueden provenir de sales solubles en agua o de gases sulfurosos presentes en atmósferas contaminadas. Tienen la propiedad de reaccionar con el aluminato del clinker de cemento pórtland en presencia de iones calcio originando ettringita, compuesto muy expansivo.

Para que se produzca esta reacción es preciso cierta concentración de aluminatos y de agua, la menor presencia de dichos compuestos previene que aquella se produzca.

En este sentido el uso de cementos bajos en aluminatos (SR según UNE 80303) y el evitar agua circulante en el mortero (evitar la evaporación o la acción capilar) ayudan a prevenir este tipo de agresión. En morteros cuyo conglomerante no contenga aluminatos, no se contempla la formación de ettringita.

También debe considerarse la posible expansión a que daría lugar la cristalización con gran cantidad de agua por sobresaturación en los poros del mortero de sulfatos solubles en agua (como por ejemplo el de sodio). La presión ejercida sobre las paredes del poro podría dar lugar a fisuras en el mortero.

Expansión por ataque de sulfatos


Izq: Cristal originado por sulfato a través del microscopio electrónico. Der: Ataque por sulfato

Acción de los iones cloruro y del dióxido de carbono sobre las armaduras del mortero

Los iones cloruro procedentes de sales solubles en agua pueden provocar corrosión por picaduras en las armaduras embebidas en el mortero al entrar en contacto con ellas. El contenido máximo admisible de dichos iones en el mortero es del orden del 0,1% respecto al contenido de cemento. Se determina experimentalmente en el mortero fresco o se calcula mediante el contenido en cada uno de los componentes, teniendo en cuenta su proporción en el mortero.

Parte o todos los iones cloruro, al avanzar a través del mortero, pueden combinarse con algunos componentes del conglomerante, en especial con los aluminatos (presentes por ejemplo en el clinker de cemento portland), con lo que quedarían prácticamente inmovilizados.

En un instante dado, la concentración total del agresivo en el interior del mortero tiene un cierto valor en cada punto, aunque disminuye rápidamente al aumentar la distancia al exterior.

Variación de la concentración total del agresivo en el interior del mortero, en un instante dado.


Cuando en un punto dado se alcance una cierta concentración, los iones cloruro seguirán penetrando en el mortero sin la indicada retención. Las figuras I, II y III ilustran lo anterior. Como la cinética de la difusión depende del tipo de conglomerante se consideran dos distintos: A y B

La Figura I indica la cantidad de agresivo penetrado que pasa a través de un punto dado a lo largo del tiempo.

Figura I: Cantidad de agresivo que atraviesa un determinado punto del interior del mortero.


La Figura II indica la cantidad de agresivo que se combina con algún componente del conglomerante (en el caso del cloruro con los aluminatos provenientes, por ejemplo, del clinker de cemento portland).

Figura II: Cantidad de agresivo combinado en un determinado punto del interior del mortero y a lo largo del tiempo


En la Figura III (ambos ejes con igual módulo de escala) se observa que la cantidad de agresivo penetrado es mayor que la combinada (ésta última podría ser igual pero no mayor) y que ambas dependen del tipo de conglomerante.

Figura III: Agresivo penetrado y combinado en un determinado punto del interior del mortero.


El efecto en el tiempo de la penetración de cloruros se ilustra en la Figura IV. Durante el período inicial, que en un determinado punto acaba con el cambio de pendientes de la Figura II, el agresivo aún no ha ejercido su acción perjudicial. A partir de ese punto comienza su proceso dañino.

Figura IV: Acción de un agresivo sobre el mortero o la armadura a lo largo del tiempo.


La acción del dióxido de carbono presente, por ejemplo en la atmósfera, puede favorecer la corrosión generalizada de las armaduras. Al penetrar este agresivo en el mortero, reacciona con el hidróxido cálcico existente (proveniente por ejemplo de la hidratación del cemento) disminuyendo la reserva alcalina y la basicidad lo que hace inestable al hierro de la armadura en ese medio.

Similarmente al caso de los iones cloruro, las figuras I, II, III y IV describen también el proceso de penetración y agresión en el tiempo del dióxido de carbono.


Eflorescencias

La aparición de eflorescencias es un fenómeno muy frecuente en las obras realizadas con materiales que contengan sales solubles. Se denominan «Eflorescencias» a cristales de sales, generalmente de color blanco, que se depositan en la superficie de la obra.

Eflorescencias


Las eflorescencias se consideran como un problema de carácter puramente estético cuando aparecen en superficies destinadas a quedar vistas, como pueden ser por ejemplo, los revocos coloreados o las obras de ladrillo cara vista. El efecto y mecanismo de formación de estas eflorescencias, que se conocen desde tiempo inmemorial, comenzaron a estudiarse de forma científica a principios del siglo pasado. Existen actualmente infinidad de trabajos sobre este tema en la literatura.

El origen del fenómeno de las eflorescencias puede encontrarse no sólo en las características de los materiales constructivos, sino también en otros elementos en contacto, como el propio terreno donde se asienta la obra, que puede aumentar el contenido de las sales solubles de la misma.

Eflorescencias en un raseo


Mecanismo de formación

La formación de las eflorescencias ocurre en varias etapas:

1) Introducción de agua o disoluciones salinas en el sistema.

2) Disolución de las sales solubles del ladrillo, cemento, áridos, etc.

3) Transporte por capilaridad a través de materiales porosos de esta disolución hacia el exterior (evotranspiración).

4) Precipitación de las sales por evaporación del agua disolvente en la superficie y/o por reacción con el CO2 atmosférico.

Esquema del proceso de formación de eflorescencias


Según el proceso por el que se han formado podemos considerar varios tipos de eflorescencias:

  • Eflorescencias alcalinas: Son las más habituales y son debidas a la cristalización de sales solubles como sulfatos o cloruros. Aparecen con mayor frecuencia en fábricas de ladrillo.
  • Carbonataciones o eflorescencias cálcicas: Debidas a la acción del CO2 atmosférico sobre la cal producida durante la hidratación del clinker del cemento, que da lugar a la formación de carbonato insoluble sobre la superficie. Aparecen con más frecuencia sobre

revocos y revestimientos de mortero.

  • Eflorescencias del árido calizo: La probabilidad de aparición de este tipo es muy baja. Con el CO2 y en presencia de humedad se forma una sal ácida soluble que posteriormente se insolubiliza en forma de carbonato.


Los factores principales que inciden en la formación de eflorescencias son los siguientes:

Humedad

El agua es el medio que solubiliza y transporta las sales a través de los sistemas constructivos hacia el exterior. Este agua puede provenir de varias fuentes:

  • Amasado de los morteros o humectación de los soportes o de las unidades de la fábrica. Este agua es imprescindible para el proceso de ejecución y para la hidratación de los ligantes. En su mayor parte queda como agua libre que será eliminada por evaporación.
  • La lluvia y el viento, que al incidir en la obra pueden infiltrarse hacia el interior del muro disolviendo las sales, incluso después de fraguado el mortero.
  • Agua de condensación. Si bien los muros pueden estar aislados, a veces el agua se produce por condensación intersticial dentro de los mismos.
  • Tránsito capilar del agua de zonas en contacto con los materiales a través del sistema poroso de los mismos. Estas zonas son el terreno, terrazas, salientes, etc.


Sales

Son las sales las que transportadas a través de la red porosa salen a la superficie donde vuelven a cristalizar al evaporarse el agua de arrastre. Las eflorescencias puede provocarlas cualquier sal soluble en agua. El origen de estas sales es muy variado:

  • Materiales cerámicos. Los mismos ladrillos, pisos y tejas pueden contener sales en función de las materias primas utilizadas en su proceso de fabricación y de las temperaturas utilizadas para su cocción. Las eflorescencias provocadas por las sales de esta procedencia son las más habituales y frecuentes.
  • Suelo. El terreno puede contener sales. El contacto directo entre el terreno y el muro sumado a la humedad del suelo es otra de las causas frecuentes de eflorescencias.
  • Cemento. Es el ligante principal de la mayoría de los morteros. Durante el proceso de fraguado e hidratación se liberan sales, de las cuales una determinada fracción es soluble en agua. La presencia de sulfatos, solubles o no, en los cementos Portland es necesaria como regulador del fraguado, encontrándose limitada su cantidad en la normativa armonizada de cementos.
  • Arena. Las arenas de playas y las procedentes de dragados suelen contener sal, además en ocasiones, la utilización de arenas con impurezas orgánicas provoca la aparición de eflorescencias características de color pardusco. La cantidad de sales permitida en las arenas para la fabricación de morteros para revoco se encuentra limitada en la correspondiente normativa armonizada.


Puesto que las eflorescencias dependen de la presencia de sales y de la humedad, el crecimiento de los cristales puede continuar mientras ambos estén presentes.


Porosidad

Cuantitativamente, el alcance de las eflorescencias no solo depende de la proporción de las sales existentes, sino de su transmisión a través del material. Los materiales (morteros, ladrillos, etc.) muy porosos, con un alto índice de absorción, facilitarán la entrada y el arrastre de las sales catalizando su transporte hasta la superficie. Las características de la porosidad de estos materiales, como diámetro de poro, capilaridad, etc. influyen decisivamente en el paso a través de ellos de las disoluciones de sales.


Condiciones ambientales

El mayor riesgo de aparición de eflorescencias se produce con tiempo frío y húmedo. En estas condiciones la evaporación de la humedad se realiza muy lentamente, dando tiempo a su migración hasta la superficie donde se evapora, depositando los compuestos solubles que contiene, en lugar de realizarlo en el interior del material, como ocurriría en condiciones que favorecieran un secado rápido.


Recomendaciones

Para reducir en lo posible la aparición de eflorescencias, y teniendo en cuenta que no es siempre posible eliminar completamente el contenido de sales de todos los elementos a utilizar, debemos considerar el otro factor que las provoca, la humedad. Para ello se deben tomar en cuenta varias consideraciones tendentes a evitar su presencia en exceso dentro de los materiales, que van desde el diseño del propio proyecto constructivo, a las condiciones de ejecución del mismo. Algunas recomendaciones son:

  • Utilizar materiales con baja absorción de agua como morteros hidrófugos, ladrillos impermeabilizados, etc.
  • Colocar barreras antihumedad en el arranque de los muros o cerramientos para impedir la ascensión capilar.
  • Si el muro está en contacto con el terreno, disponer una impermeabilización del trasdós, que inhiba el flujo de sales desde el propio terreno.
  • Diseñar los elementos constructivos de circulación o caída de agua evitando el traspaso de ésta a la fábrica (canalones, alféizares, etc.)
  • Durante la ejecución del soporte se debe proteger éste de la lluvia y colmatar bien las juntas para evitar oquedades que se conviertan en vías de penetración de agua.
  • Evitar la realización de revocos decorativos (especialmente en tonos oscuros), con riesgo de lluvia en superficies expuestas o en periodos fríos y húmedos.


Limpieza de las eflorescencias

Si aparecen eflorescencias se recomienda dejarlas secar y determinar las causas y el origen de las sales. Cuando se ha comprobado que ya no hay aporte de humedad se pueden eliminar por lavado con cualquiera de los productos comerciales existentes en el mercado para este fin, observándose exactamente las indicaciones que en él figuran respecto del método de empleo para no dañar los materiales. Siempre es conveniente después de la limpieza evitar la aparición de nuevas eflorescencias debidas al aporte de humedad por efecto de la lluvia con la aplicación de hidrofugantes superficiales.


Fisuras y desprendimientos

Fisuras

Definición

Se denomina fisura a toda apertura longitudinal que afecta sólo a la parte exterior del elemento constructivo. Por contra, grietas engloba la apertura que afecta al elemento en todo su espesor.

Todos los problemas relacionados con fisuraciones, se derivan del hecho de que los materiales se mueven. Este movimiento puede deberse a causas mecánicas, higrotérmicas o químicas. Si los materiales que trabajan juntos en un elemento constructivo tienen movimientos armónicos, o sea del mismo tipo, orden y magnitud, como reacción a las causas citadas, dicho movimiento será similar en todos ellos y no afectará su durabilidad; pero si los movimientos son inarmónicos, los materiales del mismo elemento se moverán de diferente modo y antes o después se producirá la fisura.

Diferentes tipos de fisuras


Podemos agrupar el origen de las fisuras en tres grandes tipos:

  • Acciones mecánicas.
  • Esfuerzos higrotérmicos.
  • Deficiencias de proyecto o ejecución.


Acciones mecánicas

Consideramos aquí todos aquellos esfuerzos transmitidos al revoco desde el soporte al que está unido, que como consecuencia de sus movimientos introduce esfuerzos de tracción en el revestimiento. Estos movimientos pueden a su vez tener su origen en acciones mecánicas sobre el propio soporte o en variaciones dimensionales del mismo por cambios de humedad o temperatura.

  • Todas las acciones mecánicas que producen grietas en los cerramientos, afectan a los revocos provocando fisuras (por ejemplo, deformaciones estructurales).
  • Esfuerzos que no son capaces de romper un cerramiento sí lo son de romper un revoco, (por ejemplo, pandeo fuera de plano cuando un cerramiento recibe empujes verticales).
  • Movimientos de dilatación / contracción del soporte, que el revoco no es capaz de absorber. Cuanto más rígido sea el revoco (por ejemplo por un alto contenido de cemento en su composición) más probabilidad existe de que aparezcan fisuras.

Estas fisuras suelen ser de dirección única y aspecto rotundo. Suelen ser fisuras lineales, sin ramificaciones, bien verticales, horizontales o en escalera.

Fisuras escalonadas


Esfuerzos higrotérmicos

Las variaciones higrotérmicas afectan de una forma radical e inmediata a los revocos debido a su situación más expuesta, de ahí que ésta sea una de las causas más importantes de la aparición de las fisuras. Naturalmente, la variación dimensional por cambios de temperatura y humedad dependerá, por una parte, de los coeficientes de dilatación de los materiales que constituyen la capa de acabado y, por otra, de la situación climática, la orientación y la exposición de la fachada en cuestión.

  • Los cambios de temperatura, provocan dilataciones y contracciones según el coeficiente de dilatación térmica del material. Ello puede provocar roturas en el momento de la contracción como consecuencia de las retenciones que supone la unión del acabado al soporte. Como la adherencia es continua y la variación dimensional se produce en todas direcciones, las fisuras pueden aparecer en cualquier dirección, estas suelen ser de apariencia menos rotunda y con ramificaciones repetidas de forma aleatoria.
Fisura ramificada


  • Los cambios de humedad producen cambios dimensionales en el revoco que pueden acabar provocando fisuras. La humectación de un material poroso produce dilatación, mientras que la desecación provoca retracción, fenómeno por el cual pueden aparecer las fisuras. Las lesiones por este defecto suele ser localizadas y presentan la forma de fisuras verticales sensiblemente paralelas y separadas entre sí entre 20 y 50 cm. Se suelen encontrar en arranques de cerramientos donde aparezcan humedades de capilaridad y, sobre todo, en las coronaciones de fachadas con escasa protección superior.


Deficiencias de proyecto y ejecución

Constituyen el conjunto de errores de diseño y obra que introducen defectos constructivos que actúan como causas indirectas. Son normalmente problemas de aditividad, es decir, de unión excesivamente rígida entre elementos constructivos diferentes que necesitan cierta independencia de movimientos o, en general, ausencia de juntas que permitan esa libertad de movimientos.

  • Uniones constructivas mal resueltas: La aplicación de un revoco sobre la unión de un elemento de cerramiento con otro estructural, supone la inevitable separación de ambos y la consiguiente rotura de la capa de acabado en esa línea. Estas fisuras suelen ser de dirección única y aspecto bien definido. Suelen ser lineales, sin ramificaciones, verticales u horizontales.
  • Ausencia de juntas: Las fisuras originadas en revestimientos por ausencia de juntas suelen ser de dirección única y aspecto rotundo. Por lo general son de directriz lineal, sin ramificaciones y aparecen en cualquier punto intermedio.
Fisura lineal
  • Materiales inadecuados:
a) Los materiales muy porosos, con alto coeficiente de absorción y, por tanto, con posibilidad de variación dimensional por humectación, tienen mayor probabilidad de fisurar.
b) Revocos excesivamente ricos en cemento pueden tener una retracción hidráulica y una rigidez superior a la base sobre los que están aplicados y, por tanto tienen mayor probabilidad de fisurar, por afogaramiento y por esfuerzos higrotérmicos, con fisuras en forma de cuarteo en el primer caso o de forma ramificada en el segundo.
  • Errores de ejecución: Los más usuales son:
a) Mal curado, con insuficiente humedad que puede producir un afogarado en el revoco con las consabidas fisuras en forma de mapa o cuarteo.
Fisura cuarteada
b) Poca humectación del soporte sobre el que se aplica, en caso de que esté reseco o sea muy absorbente, lo que dificulta la adherencia del acabado y, por tanto, su integridad general. Resulta una capa sin sujeción al soporte, muy débil ante cualquier esfuerzo. Las fisuras suelen ser irregulares con ramificaciones repetidas de forma aleatoria.
c) Mala ejecución de las juntas de dilatación: bien no se respetan las juntas de dilatación de la estructura o del soporte, bien no debilitan lo suficiente su espesor en dichas juntas o en las de retracción propia. Son fisuras de tipo lineal, verticales u horizontales, que o se manifiestan en la junta del soporte en las primeras o en cualquier punto intermedio en las segundas.

Desprendimientos

Se denomina desprendimiento a la separación, incontrolada, de un material de acabado del soporte sobre el que está aplicado. Dicha separación puede ser sólo incipiente, manifestándose por simples fisuras o abombamiento, o definitiva, desprendiéndose el acabado parcial o totalmente hasta dejar desnudo el soporte.

Desprendimiento


Siempre están causadas por una falta de adherencia motivada por un proceso defectuoso en la ejecución del revestimiento, que haya impedido la debida penetración de la pasta o del mortero, en estado plástico antes del fraguado, por la red capilar del soporte. Esta falta de penetración se puede deber a exceso de humedad, falta de limpieza o gran compacidad en la base.

La falta de adherencia también puede deberse a un envejecimiento motivado por movimientos diferenciales cíclicos sucesivos, por variaciones de la humedad o de temperatura. Normalmente se produce en primer lugar una fisuración ramificada o en cuarteo, que progresa hasta aumentar de forma notable los labios de las fisuras, que se comban produciendo abultamientos, que terminan por desprenderse.

Proceso de desprendimiento


Humedades

Generalidades

La humedad afecta con mucha frecuencia a las construcciones y puede darse tanto porque ascienda por capilaridad por las paredes, sobre todo en las plantas inferiores, como por efecto de las condiciones climáticas, tanto en exteriores como en interiores, o incluso por averías o problemas de fontanería. Es un problema que da lugar a procesos de tipo químico, tales como manchas blancas o disgregación del material, o de tipo biológico, como por ejemplo manchas blanquecinas o negras, que pueden debilitar la estructura y producir fisuras, fracturas o desprendimientos de elementos constructivos.


Causas de las humedades

Como ya hemos comentado las humedades en las edificaciones pueden deberse a varios factores, como son:

  • Humedades de lluvia: cuando la lluvia incide directamente sobre cualquier superficie se produce un ingreso de agua hacia el interior del edificio. En consecuencia, deben escogerse los materiales más adecuados al tipo de ambiente y diseñar detalles constructivos que garanticen el adecuado escurrimiento y drenaje del agua de lluvia.
  • Humedades de capilaridad: este tipo de humedad se relaciona con el fenómeno de ascensión de fluidos, hasta alcanzar distintas alturas, cuando se sitúan en el interior de tubos de pequeño diámetro o capilares. Se diferencia de los demás tipos de humedades porque es difícil encontrarla en un solo sector o en manchones separados, ya que generalmente forma una franja oscura en la pared, cuyo borde superior es irregular y de polvo blanquecino y además crece en altura a medida que el muro es más ancho. Su aspecto es similar a la humedad producida por roturas de tuberías o por humedades en sótanos pero un análisis minucioso de la trayectoria permite identificarlo con exactitud.
Para solucionar los problemas derivados de este tipo de humedad pueden utilizarse métodos de desecación, ya sea por procedimientos eléctricos, que consisten en aplicar corriente eléctrica a través de una batería para equilibrar la diferencia de potencial que existe entre el muro y el suelo, favoreciendo el ascenso de la humedad, o usando electroósmosis, al introducir en la pared una serie de electrodos de cobre que actúan de cátodo y colocando en el terreno un ánodo como toma de tierra. También podemos usar barreras físicas, mediante cortes en el muro cada cierta distancia (barrera impermeable- resinas, mezclas impermeables o membranas de PVC o polietileno-en huecos).
Por último, se emplean barreras químicas que restablecen las barreras originales. Son de naturaleza líquida o semilíquida y penetran en el muro por pequeños orificios impregnando su masa para repeler la ascensión del agua y las sales.
  • Humedad de filtración subterránea: es la humedad que se encuentra en construcciones que están bajo el nivel del terreno natural y que puede ocasionar infiltraciones o pequeñas corrientes de agua, eflorescencias de sales, manchas o despegue de revestimientos, hongos debidos a capilaridad y condensación, etc. Las infiltraciones son entradas de agua y se producen cuando la presión que ejerce el agua para ocupar el espacio donde ahora está el sótano se encuentra con un defecto de diseño o de construcción y las eflorescencias de sales, hinchamientos, manchas o desprendimientos de los revestimientos de la pared se producen cuando el agua en su recorrido, desde el terreno natural hasta el interior del sótano, reacciona químicamente con componentes de la pared.
  • Humedades de condensación: el vapor de agua migra desde una de las caras de la pared, donde la temperatura es mayor, hacia la otra cara donde la temperatura es menor. Si el plano frío es el interior, se observa condensación en forma de pequeñas gotas sobre la pintura, incluso palpables, pero si el plano frío es el exterior no es visible la humedad aunque la pared quede empapada y permanezca en el interior del muro. El resultado sería la aparición de colonias de hongos, bacterias, ampollas en pinturas, etc.


Además de los factores comentados, pueden existir también problemas de humedad originados por entradas accidentales de agua como puede ser la rotura o colapso de una tubería o de las uniones con codos, curvas, etc., dando como consecuencia el abultamiento o ampollas en la pintura, eflorescencias y disgregación del material, entre otros.

Efectos de la humedad

Existen diversos efectos sobre las construcciones, entre los que se destacan los siguientes:

  • Manchas negras, producidas por colonias de hongos en zonas frías de paredes y techos.
  • Manchas blancas, producidas por las sales que contienen los materiales de construcción y que son arrastradas desde el interior de la obra hacia fuera. Estas sales, en contacto con el agua actúan de forma expansiva produciendo la desintegración del material, siempre y cuando la cantidad de agua sea suficiente como para permitir la reacción química.
Humedades en la base de un muro


  • Verdín. Se produce cuando una cantidad de agua permanece durante un largo período de tiempo acumulada en materiales con alta porosidad y en zonas poco expuestas al sol o poco ventiladas.
  • Despegado de piezas de revestimientos. Aparece al quedar atrapada la humedad bajo los revestimientos de las fachadas y reacciona, en el caso de los climas templados, o se congela en climas fríos. En este caso, al aumentar de volumen provocan el desprendimiento de los revestimientos.
  • Manchas sobre las piedras, proceso que se da cuando la humedad que está en el interior de las piedras provoca reacciones químicas que expulsan sales hacia el exterior.
  • Abultamientos, producidos por una cantidad importante de humedad presente en la pared. Es un ataque químico por efecto de las sales presentes en los materiales de construcción, que reaccionan con la cal y los aluminatos de calcio del cemento formando compuestos expansivos que aumentan su volumen y empujan el revestimiento que tienen encima.
Abultamientos por humedad


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