La Coordinación Dimensional en el Proyecto: Tiempo

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Cordinacion 80.gif Nota: Este artículo ha sido creado gracias al Instituto de Tecnología de la Construcción de Cataluña (ITeC) en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido pertenece a la publicación "Proyectar la Arquitectura desde la Coordinación Dimensional". Ver todos los artículos de "Proyectar la Arquitectura desde la Coordinación Dimensional" en la Construpedia.

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Cuando se proyecta un edificio, los arquitectos lo conciben fundamentalmente como un artificio ya acabado y en funcionamiento, sin dedicar probablemente todo el esfuerzo requerido para imaginar y prever el vasto conjunto de tareas intermedias necesarias para alcanzar el resultado final. Podemos afirmar que se proyecta más de cara al usuario que pensando en el constructor, quizá porque la arquitectura, a diferencia del diseño de los objetos comunes de consumo cotidiano, es una actividad que se proyecta a muy largo plazo.


Es casi seguro que, por esta razón, la arquitectura nunca se ha proyectado apuntando a optimizar el factor tiempo. De hecho, este factor no ha sido muy relevante a lo largo de la historia de la construcción y hasta ahora nunca había figurado entre las principales prioridades de la arquitectura.


En estos momentos, sin embargo, el tiempo es, sin duda, uno de los elementos prioritarios de cualquier proceso de producción. El usuario, llámese cliente o consumidor, desea gozar inmediatamente del bien inmobiliario. Así, el tiempo ha pasado a ser un recurso más en la determinación de la productividad de un proceso y se ha convertido, cada vez en más obras, en uno de los factores más determinantes en el precio de su construcción.


Esta circunstancia exige que el proyecto de arquitectura propicie procesos constructivos más ágiles, que no generen tiempos muertos y actividades accesorias, como preparaciones lentas, repasos trabajosos, despieces complejos, etc., ni imprevistos o retrasos.


Asimismo, en un futuro cercano, el proyecto arquitectónico se perfila como un simulador del propio proceso de ejecución, dirigido a elegir siempre la opción más equilibrada de costes y beneficios. También es cierto que cada vez son más numerosas las obras donde se exige una reducción del tiempo sin discutir de entrada ni la calidad ni el precio. El tradicional acto de “colocar” un producto en la obra debería ser cada vez más simple y rápido, y ello solo será posible si el proceso se ha simulado previamente en la fase de proyecto.

La construcción con elementos prefabricados y coordinados dimensionalmente puede permitir una reducción significativa del tiempo de ejecución; pero para lograrlo, es necesario que el proyecto utilice adecuadamente estos nuevos productos, aprovechando al máximo sus potencialidades.

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