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Oficios - Diseño de Interiores: Cómo Trabaja un Decorador

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LogoFLC.PNG Nota: Este artículo ha sido creado gracias a la Fundación Laboral de la Construcción en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido pertenece a la publicación Encargado de Obra: Calidad y Medio Ambiente disponible en el sitio web Fundación Laboral de la Construcción

¡Atención! Esté artículo está sujeto a Derecho de Autor. © Fundación Laboral de la Construcción.


Contenido

¿Cómo trabaja un decorador?

Se puede creer que la decoración es una profesión para la que sólo se necesita cierto gusto estético y un poco de imaginación, pero esto es del todo incierto; un decorador debe tener sobre todo conocimientos técnicos y un sentido humanístico y estético.

Un decorador ha de realizar dibujos (bocetos, planos a escala y de instalaciones, alzados y perspectivas), conocer las aspectos básicos del diseño (como el color, el análisis y la manipulación del espacio, la iluminación y los distintos estilos decorativos) y también los materiales y elementos decorativos (revestimientos, acabados, telas y accesorios y sus ventajas e inconvenientes).

Además, tiene que considerar la forma y el estudio de la ergonomía de cada estancia (las medidas del ser humano, los distintos movimientos y el espacio que es necesario para realizar las diferentes tareas).

Un decorador estudia las características técnicas de los materiales y las diferentes posibilidades del espacio y elige la más adecuada. Para ello ha de resolver las cuestiones técnicas, estudiar la funcionalidad y escoger la estética más adecuada.

Con todos estos conocimientos hay que realizar el proyecto poniendo en práctica todas las ideas que van surgiendo y descartando las menos aconsejables. Así se consigue dar la solución más apropiada a las necesidades del cliente.

El objetivo del decorador es adecuar el espacio a las necesidades del cliente adaptándolo para el disfrute de sus habitantes, mejorando en lo posible su calidad de vida y consiguiendo así la satisfacción del cliente. Todo ello debe reflejarse en el proyecto de interiorismo.

Estudio previo a la realización del proyecto de decoración

Cuando un decorador va a acometer la realización de un proyecto de interiorismo, debe tener en cuenta lo descrito en el apartado anterior y efectuar un estudio previo que contemple los siguientes aspectos:

a. Necesidades

Ha de tener una entrevista inicial con el cliente para recoger la máxima información posible y conocerle: su personalidad, sus gustos y sus necesidades.

b. Espacio y medios económicos y materiales

Además, hay que estudiar el espacio y los medios tanto económicos como materiales.

Primero se debe analizar el espacio. Este análisis se puede hacer físicamente o con la ayuda de un boceto acotado o un plano a escala.

El decorador puede ir a casa del cliente y realizar un boceto (dibujar un esquema del espacio) tomando las distintas medidas. Si el cliente facilita un plano, el decorador debe saber interpretarlo e imaginar el espacio interior de la vivienda a partir del mismo.

Las características del espacio que hay que estudiar son: la orientación (norte, sur, este u oeste), la incidencia de la luz natural, la división en distintas habitaciones, la relación entre ellas, sus medidas (ancho, fondo y alto), dónde están situadas las ventanas y puertas (sus medidas), las dimensiones de los muebles actuales o los que estén previstos, los materiales existentes, etc.

Hay que tener pleno conocimiento de todos los elementos que puedan condicionar el diseño.

En segundo lugar, el decorador debe estudiar los medios de los que va a disponer, tanto materiales como económicos. Intentará averiguar el capital con el que puede contar, ya que puede condicionar mucho la elección de los materiales.

Debe buscar los materiales que sean lo más adecuados posible a los distintos espacios a los que estén destinados, siempre que se ajusten a las posibilidades económicas del cliente.

Además, buscará información que resulte interesante para que el proyecto sea más rico en soluciones e ideas. Esto se puede hacer visitando tiendas, exposiciones y ferias, leyendo libros y revistas especializadas, buscando en internet... cualquier medio es válido.

Toda la información que obtenga será muy útil, ya que puede dar ideas, posibles soluciones y distintas opciones que podrá presentar al cliente.

Para diseñar el interior de una vivienda se parte de un espacio y el objetivo es crear un ambiente adecuado a las necesidades del cliente. Con los diferentes medios disponibles el diseñador amolda el espacio a las necesidades del usuario.

Mediante la figura 2 presentamos un esquema del estudio previo necesario para realizar un proyecto.

Estudio previo a la realización de un proyecto

Cómo realizar un proyecto de decoración en nueve simples pasos

Una vez que se ha obtenido toda la información necesaria, es hora de empezar a proyectar.

Como se dijo en el apartado anterior, para realizar el proyecto es necesario utilizar la imaginación e intentar visualizar el espacio.

La idea original del diseño se plasmará probablemente en varios croquis o dibujos a mano alzada; cuando esté suficientemente madura, dará origen a los planos del proyecto.

Estos planos irán a escala y ayudarán a comprobar su funcionamiento y viabilidad.

El método de trabajo que se expone contribuirá a analizar, revisar y madurar eficazmente el proyecto obteniendo los planos y presupuestos definitivos para presentar al cliente.

Cada uno de estos planos deberá ilustrar un paso o aspecto del diseño:

a. Primero: planta del estado actual

Se debe realizar una planta del estado actual que muestre cómo está el espacio en el momento inicial. Tanto si se ha ido a medir a casa del cliente como si el éste proporcionó un boceto acotado, habrá que pasarlo a limpio y realizar un dibujo en planta y a escala.

b. Segundo: esquema de las distintas zonas o planta de zonificación

Cada zona debe contar con un espacio mínimo recomendable según el uso que tenga. Hay que tener una imagen esquemática de la vivienda donde se sitúen las diferentes zonas (recibidor, cocina, aseo, baño, vestidor, dormitorio, salón y comedor). A esto se le denomina "planta de zonificación".

c. Tercero: planta del estado reformado

Una vez que se tienen la planta del estado actual y el esquema de las distintas zonas, es el momento de hacer la distribución del espacio.

Se debe elegir para cada elemento el sitio más adecuado tanto por su situación como por las medidas necesarias para su uso. Para decidir dónde van los tabiques, las puertas y huecos, es necesario definir el espacio que requiere cada habitación.

Cuando se realiza esta distribución, hay que tener en cuenta los materiales que se utilizarán en cada caso y cuál será la disposición del mobiliario.

Por último, es importante hablar con los distintos técnicos para saber lo que hay que tener en cuenta y los problemas que pueden surgir.

Todo ello quedará reflejado en la planta del estado reformado. Este plano mostrará la tabiquería y la carpintería que existirán tras la reforma.

El decorador debe estructurar el espacio y hacer las divisiones necesarias.

d. Cuarto: elección de acabados

Una vez que se ha hecho la distribución del espacio, se eligen los materiales. Para ello hay que contar con los gustos del cliente y el efecto que se quiere conseguir. Los materiales deben ser adecuados a las distintas zonas y cumplir las necesidades del cliente.

Además, es bueno conseguir muestras que luego se puedan enseñar al cliente.

El plano que refleja los materiales que se van a emplear en la reforma se le denomina "planta de acabados".

e. Quinto: elección y distribución del mobiliario

A continuación se debe escoger la distribución exacta del mobiliario y los distintos elementos. Cuando se defina la solución más adecuada, se dibujará en limpio. A esto se le llama "planta de distribución".

El diseñador ha de utilizar los medios disponibles, que son los distintos volúmenes, el color y la luz, y escoger los materiales y el mobiliario adecuadamente.

f. Sexto: elaboración del presupuesto

Una vez pasada a limpio la planta de distribución, definidos el espacio y los materiales, se prepara el presupuesto.

Para ello hay que solicitar el presupuesto a los distintos profesionales y proveedores.

Cuanto más definido esté el proyecto, más cerrado se encontrará el presupuesto, lo que evitará sorpresas que puedan generar malestar en el cliente.

Con todos estos datos se deberá realizar un presupuesto conjunto que distinga las diferentes partidas para presentarlo al cliente.

g. Séptimo: alzados y perspectivas

Además de las plantas que se acaban de mencionar, dentro del proyecto de interiores se suelen incluir los alzados y las perspectivas que representen el proyecto de un modo más intuitivo y próximo al que se percibirá físicamente.

Estos dibujos ayudan a obtener la mejor comprensión del proyecto por parte del cliente y de los profesionales.

Al esmerarse en la presentación de estos dibujos se conseguirá que el cliente visualice el espacio.

h. Octavo: reunión de presentación del proyecto y modificaciones posteriores

Es importante la forma en la que se presentan el proyecto y el presupuesto una vez acabados. Posiblemente haya que hacer alguna rectificación antes de conseguir el visto bueno del cliente, pero es muy importante definir adecuadamente el proyecto.

El trabajo y el tiempo que se dedican a la hora de hacer el proyecto no deben escatimarse ya que se logra más rapidez y menor coste en la obra.

i. Noveno: planos de instalaciones y detalles constructivos

Cuando ya esté todo definido y se tenga el visto bueno del cliente, es el momento de realizar los distintos planos de instalaciones y dibujar los detalles constructivos que sean necesarios. De este modo, una vez definidos los espacios, los materiales y el mobiliario y realizados los distintos dibujos y presupuestos, el trabajo del proyecto de decoración ha finalizado.

Este método de trabajo permite madurar la idea y definir el proyecto; siguiendo estos pasos se obtiene una presentación clara, limpia y atractiva para el cliente.

En la figura 3 se muestra un esquema de los distintos pasos que hay que seguir a la hora de hacer un proyecto.

Pasos que hay que seguir a la hora de hacer un proyecto

Cómo organizar y hacer un seguimiento de la obra

El cliente puede encargar al decorador únicamente el proyecto. En tal caso, el trabajo del decorador ha terminado y se limita al diseño.

Sin embargo, es muy probable que también le encargue organizar y dirigir la obra.

Si el cliente pide al decorador que organice y dirija la obra, es muy probable que quiera que solicite el permiso de obra o que realice las gestiones administrativas necesarias. Para ello tendrá que preguntar en el ayuntamiento correspondiente qué trámites se deben seguir y si es preciso presentar los planos y el presupuesto.

Es importante solicitar este permiso lo antes posible ya que, dependiendo del trabajo, cada ayuntamiento tarda un tiempo en concederlo.

Además, si en el proyecto está previsto alterar la estructura del edificio, es necesario el proyecto de un arquitecto o aparejador firmado y sellado.

También se ha de hablar con los distintos profesionales para saber qué tiempo durará cada uno de los trabajos y con los proveedores para organizar las entregas de los materiales.

Esta información se recogerá y organizará en un calendario de tareas en el que se muestre la relación de las fechas de entrega de los materiales con la duración de los trabajos.

Cuando comience la obra, la persona encargada de su dirección deberá visitarla frecuentemente para comprobar su progreso y que todo se está realizando conforme al proyecto y al calendario que se ha fijado.

En la figura 4 se representa un esquema de los pasos para organizar y hacer el seguimiento de una obra.

Cómo organizar y hacer el seguimiento de una obra

En las reformas van surgiendo distintas dificultades; si se consigue evitar la máxima cantidad de ellas, se estará realizando un trabajo profesional con el que el cliente quedará satisfecho.

Con las prisas del cliente es muy frecuente empezar las obras sin tener definido el proyecto, lo que supone un error; cuanto más detallado esté, mejor, pues así se evita que el cliente pueda decir que no le gusta o que no era lo que se imaginaba.

Definiendo el proyecto se evitan sorpresas, como la necesidad de otro enchufe, que el punto de luz no se halle situado donde es necesario, que los azulejos en vez de ir hasta el techo sólo se quieran a la mitad, etc., un sinfín de elementos que, bien estudiados, no suponen apenas ninguna molestia pero que, una vez realizado el trabajo, retrasa y encarece la obra innecesariamente.

Aun así en la obra van surgiendo pequeñas modificaciones que se irán resolviendo según aparezcan, pero siempre se debe considerar todo el conjunto. Una modificación puede llevar a otras muchas que van unidas a ella y que deben tenerse en cuenta.

El proyecto debe estar lo más definido posible, consiguiendo así mayor rapidez y menor coste de la obra.

En la figura 5 se expone un organigrama de cómo trabaja un decorador a modo de resumen.

Cómo trabaja un decorador

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