La Metodología de Implementación Utilizada en la Región del Puno (Perú)

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Los proyectos del CER–UNI (Centro de Energías Renovables. Universidad Nacional de Ingeniería, Perú) han seguido básicamente el modelo de financiación institucional, la venta a plazos y la instalación y soporte técnico por cuenta de los promotores.

Los cobros de las cuotas y la asistencia técnica están bajo la responsabilidad de un técnico de la ciudad de Puno que, simultáneamente, actúa como enlace entre los usuarios y el CER–UNI.

Para decidir qué viviendas serían electrificadas se realizaron visitas previas y se empadronó a los potenciales interesados. Se firmaron contratos donde se consignan las responsabilidades tanto del CER–UNI como de los usuarios.

En la etapa inicial del proceso, los usuarios pagan su primera cuota; solo se tornan propietarios de los equipamientos en el momento en que concluyen todos los pagos.

La falta de pago puede ser penalizada con el retiro de los sistemas.

A partir de la instalación de los sistemas se comenzó a contar el tiempo de la garantía de un año proporcionada por el CER–UNI. Puesto que algunas de las partidas de baterías dieron un resultado muy inferior al esperado, el CER–UNI pagó la reposición, pese a que en muchos casos ya había transcurrido más de un año.

Al término de este plazo son los propios usuarios quienes corren con los gastos de mantenimiento y reposición.

En todas las comunidades se ha tratado de capacitar a algunas personas para el mantenimiento preventivo y la solución de problemas técnicos básicos.

En 1994 el Centro de Energías Renovables de la Universidad Nacional de Ingeniería (CER–UNI) de Lima– Perú, realizó un estudio previo de factibilidad de electrificación de la isla de Taquile para el Ministerio de Energía y Minas (MEM).

En mayo de 1996 se aprobó el proyecto y, en julio de ese mismo año, fueron instalados los primeros 75 sistemas fotovoltaicos en esa isla y 25 más a lo largo del año (Horn, 1997).

La financiación de 100.000 dólares fue realizada por el PAE–MEM (Proyecto para Ahorro de Energía del Ministerio de Energía y Minas). El mecanismo utilizado fue la venta a plazos, con una cuota inicial de US$150 y otras cuatro, a ser satisfechas en 3 años, por el mismo importe.

El objetivo era crear un fondo rotatorio para poder instalar más sistemas en los domicilios sin electricidad (Horn, 2001).

En Taquile también se instaló un sistema de uso comunal para fines sociales.

Asimismo en 1998 se instalaron otros 72 sistemas en las islas de Taquile, Soto y Uros.

En 1999 se desarrolló la segunda etapa del proyecto con fondos del PROERCOFIDE (Programa de Energías Renovables de la Corporación Financiera de Desarrollo) que tenía el respaldo financiero del gobierno holandés por un monto de US$ 100.000.

Tabla 5. Instalaciones realizadas por el CER–UNI en la región de Puno

Fuente: (Espinoza, 2000).

Año y Comunidades en el proyecto.

Año Taquile Uros Soto Amantí Suasi Huancho TOTAL
1996 100 . . . . . . . . . . . . . . . 100
1997 año dedicado a la gestión ---- ---- ---- ---- ---- 0
1998 36 23 13 . . . . . . . . . 72
1999 88 86 . . . 52 5 18 249
Total 224 109 13 52 5 18 421
Total familias 350 300 25 700 5 100 1480
%cubierto 64 36 52 7 100 18 28

Se recurrió al mismo esquema financiero de la etapa anterior, con la variante de que en esta ocasión se establecieron 6 cuotas de US$ 150,00 a satisfacer en 5 años.

En total, ese año se instalaron 249 sistemas en las comunidades de Taquile, Uros, Soto, Amantaní, Suasi y Huancho Lima.

A través de estos proyectos el CER–UNI ha situado en la zona lacustre del altiplano puneño 421 sistemas domiciliares (Espinoza, 2000) (Tabla 5).

Descripción Socioeconómica de las Comunidades Electrificadas

  • Uros

La comunidad de los Uros, formada por unas 3.000 personas, está distribuida en 44 islas flotantes construidas con el junco denominado totora (Csirpus Totoral).

También poseen terrenos en tierra firme en el lugar denominado “Sector Chulluni”, cerca de las islas flotantes y a 5 km de la ciudad de Puno.

Se expresan predominantemente en aymara, y también utilizan el quechua y el español. Gran parte de la población se dedica a actividades relacionadas con el turismo, aunque también ejercen actividades extractiva, (caza y pesca), agropecuarias y comercio a pequeña escala o trabajo eventual asalariado.

Para la iluminación usan mecheros a queroseno o velas, lo que resulta muy peligroso porque la totora seca se inflama rápidamente.

La tecnología fotovoltaica ha significado un gran avance en este sentido.

  • Taquile

La comunidad de Taquile habita la isla de Taquile, al este y a 36 km de la ciudad de Puno.

Tiene una extensión de 5.72 km2 y su punto más alto alcanza los 4.000 m.s.n.m. Está subdividida en 6 comunidades o suyos y tiene alrededor de 2.000 habitantes.

Los taquileños, por ser depositarios de una cultura antiquísima y por conservar su etnoconocimiento ancestral, se han convertido en un punto de atracción internacional, ventaja que ellos han sabido aprovechar, convirtiendo el turismo en su principal fuente de ingresos, de modo que muchas de las viviendas de la isla también alojan turistas.

La pesca representa el 6,7%, aunque la agricultura continua siendo la actividad secundaria más importante.

Para cocinar suele emplearse leña obtenida localmente. No obstante, donde se expende comida para los turistas se utiliza el queroseno, combustible que, donde todavía no hay sistemas fotovoltaicos, se sigue utilizando junto con las velas. En este contexto, la tecnología fotovoltaica ha tenido amplia aceptación; el primer motivo es porque contribuye enormemente en la generación de renta a través del aprovechamiento de la iluminación en las labores del tejido durante la noche. Al mismo tiempo facilita la iluminación de las habitaciones donde se alojan los turistas.

  • Amantaní

La isla de Amantaní se encuentra aproximadamente a 38 km de la ciudad de Puno, en dirección noreste, y a una altura de 3.812 m.s.n.m. Actualmente en Amantaní viven alrededor de 4.000 personas, la mayoría quechuas que mantienen su organización tradicional.

El idioma principal es el quechua, pero también emplean el español. Auque los beneficios no alcanzan por igual a toda la población, en los últimos años el turismo contribuye a la obtención de ingresos.

El abastecimiento de energía eléctrica ha pasado por diversas etapas, sin que se haya solucionado el problema. En abril de 1997 fue inaugurado un sistema de generación y distribución de electricidad utilizando un generador Diesel de 275 kVA para dar servicio a 600 familias durante tres horas al día.

La inversión fue de más de 1 millón de dólares y tan solo funcionó alrededor de 6 meses (Horn, 1999).

Por iniciativa de la alcaldía, en agosto del 2003 se restableció el funcionamiento del generador durante 2 horas cada noche; cada familia paga 3 $ por mes, pero no hay seguridad de que el servicio se mantenga por mucho tiempo.

Mientras tanto, la gran mayoría de las 900 familias residentes continúan utilizando velas, mecheros a queroseno y leña para la cocción. Los sistemas fotovoltaicos instalados sólo atienden a un mínimo porcentaje de la población.

  • Huancho Lima

La Comunidad de Huancho Lima, de unas 1.000 personas, es de tierra firme y pertenece a la provincia de Huancané, en el centro–oriental de la región de Puno y a unos 3.810 m.s.n.m.

La población está compuesta por aymaras y mestizos que se expresan en aymara y también en español y que se dedican principalmente a las labores agrícolas y a la ganadería.

El turismo es casi inexistente.

A pesar de la facilidad de acceso por carretera y de la relativa cercanía de las líneas eléctricas de distribución, las promesas de extender estas redes, repetidas desde hace mucho tiempo, no se cumplen. Por tal razón, la mayoría de los habitantes continúan utilizando los mecheros a queroseno, las pilas y las baterías, junto a la leña para la cocción.

La electrificación con sistemas fotovoltaicos domiciliares sólo ha alcanzado a un mínimo porcentaje. Sin embargo, muchas de las familias radicadas en esta comunidad utilizan, a su manera, los 2 centros de carga de baterías alimentadas con la tecnología fotovoltaica.

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