La Fachada Ventilada con Ladrillo Cara Vista

De Construpedia

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Contenido

Como es la fachada ventilada

Ante las crecientes exigencias de calidad que se le piden a la fachada, surge la fachada ventilada como respuesta al agotamiento en la evolución de la convencional.

En un principio, el muro macizo tradicional solucionaba las exigencias mas importantes de la construcción y el confort gracias a su espesor. Estas fachadas de pie y medio de ladrillo soportaban grandes cargas y además de garantizar la estanqueidad, proporcionaban un aislamiento térmico eficaz gracias a su inercia térmica.

Durante las primeras décadas de este siglo, la difusión de las estructuras porticadas de acero u hormigón, cambió radicalmente el escenario técnico de la construcción de muros de cerramiento. Las fachadas afinaban sus espesores al verse liberadas de su misión portante. Los cerramientos exteriores se insertaban en las estructuras sin tener en cuenta el comportamiento mecánico del edificio. La junta entre los muros y estructura no podía garantizar la estanqueidad cuando la estructura entraba en carga.

Para mejorar este tipo de fachada se forma una cámara de aire separando dos hojas, una exterior de medio pie y otra interior, resuelta con un tabique sencillo. Introduciendo en la cámara un material aislante se mejora el aislamiento térmico de la fachada.

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La imagen exterior que presenta este tipo de fachada es la de un muro portante tradicional, por ello se cubren los cantos de los forjados con piezas cerámicas y se ocultan los elementos estructurales que realmente soportan el edificio.

La fachada ventilada pretende mejorar el comportamiento de la convencional, en cuanto a:

  • Protección térmica
  • Estanqueidad
  • Estabilidad
  • Limitaciones de uso

Para solucionar estos puntos, la fachada convencional evoluciona hacia una progresiva separación de las dos hojas, pero continúa inserta en la estructura y apoyada en cada forjado del edificio. Como alternativa está la fachada ventilada, formada por:

  • Una hoja exterior continua, que no se apoya directamente en la estructura del edificio. Esta hoja exterior debe ser absolutamente libre, deformándose independientemente de la hoja interior y del edificio. Su misión constructiva principal es la de formar la cámara mediante un muro, generalmente de 1/2 pie de ladrillo cara vista que define la imagen exterior del edificio.
  • Una cámara de aire ventilada y continua en toda la fachada, cuya misión es la de cerrar el paso del agua desde la hoja exterior a la interior y evacuar la humedad gracias a su continua ventilación. Su espesor oscila entre 3 y 10 cm.
  • Una hoja de cerramiento interior que se apoya directamente en la estructura del edificio. Su misión es la de garantizar el cierre del espacio interior y a su vez servir de soporte estabilizador de la hoja de cerramiento exterior gracias a las llaves que unen ambas hojas.
  • Un material aislante térmico, que en caso de ser necesario se debe colocar adosado a la hoja interior del cerramiento. También se tendrá en cuenta la necesidad de utilizar una barrera contra el vapor, en función de las condiciones higrotérmicas del edificio y su entorno.


Cavity Wall y Tabique Pluvial

La fachada ventilada tiene dos precedentes:

El cavity wall: Muro inglés de dos hojas de medio pie con una cámara de aire ventilada entre ellas y con fijaciones de las dos hojas a base de llaves metálicas. La altura de este muro tradicional se limita a tres plantas y es una solución habitualmente empleada en Inglaterra desde 1925.

El tabique pluvial mediterráneo: Ha sido una solución comúnmente empleada para proteger medianeras. El soporte del tabique pluvial se ha hecho tradicionalmente con macizo volado respecto al muro medianero interior. Estos macizos forman unos pilastrones que sobresalen 15 cm y presentan unos retallos donde se apoya el tabique. Esta solución permite la evacuación de la humedad por ventilación de la cámara interior y la protección solar de los diferentes elementos.

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El proceso constructivo

El cerramiento se construye desde dentro hacia afuera. Primero se realiza la hoja interior, apoyada en la estructura, así como los premarcos de los huecos. A continuación se coloca el aislamiento térmico que envolverá al edificio, quedando protegidos también los elementos estructurales. Solo las llaves de fijación de la hoja exterior deben asomar a través del material aislante.

Por último se ejecuta la hoja exterior, evitando la caída de mortero en el interior de la cámara.

En la construcción de la hoja exterior debe tenerse en cuenta su alta exposición a las variaciones térmicas, pudiendo llegar a sufrir diferencias de 50°C. Por ello dicha hoja no debe tener ninguna conexión rígida con el edificio, y se construirá con las juntas necesarias para asegurar que se deforma libremente sin fisurarse. Cada situación y cada edificio requerirá un estudio concreto de las juntas, pero como recomendación general la distancia no sobrepasará los 15 m en climas continentales y 25 m en climas marítimos, con un espesor comprendido entre 10 y 20 mm (ver Ladrillo Cara Vista - Juntas de movimiento).

La hoja exterior tendrá una altura máxima limitada por su propia estabilidad, aproximadamente 11 m. En edificios que superen esta altura, la hoja se deberá apoyar en el forjado inferior cada una, dos o tres plantas. Bajo cada apoyo debe garantizarse la libertad de la hoja exterior, es decir, en ningún caso el apoyo debe cargar en la hoja inferior. Existirá una junta horizontal que impedirá que cualquier deformación del apoyo pueda ponerlo en contacto con la hoja inferior. Por este motivo se recomienda ejecutar primero las hojas de la planta mas alta del edificio, luego las de la planta inferior a ésta y así descendiendo hasta la planta más baja.

Existe la posibilidad de construir la hoja exterior continua en toda la altura del edificio utilizando llaves que deslizan sobre unas guías solidarias con la estructura, siendo necesario en este caso reforzar la fachada con armaduras en los tendeles.


La estabilidad de la hoja exterior

La estabilidad de la hoja exterior se consigue utilizando llaves que la anclan a la hoja interior portante o a la estructura. El sistema de fijación empleado solo permitirá el movimiento de la hoja exterior en su propio plano. La disposición y capacidad mecánica de estos elementos de unión depende de varios factores, tales como diseño, material, colocación, etc. Se exigirá a los fabricantes de estos productos las indicaciones técnicas necesarias para su correcta puesta en obra.

Para apoyar la hoja exterior en el forjado, se puede utilizar alguno de los siguientes sistemas:

  • Con elementos de acero inoxidable, anclado al canto del forjado y con apoyos especialmente diseñados para los ladrillos.
  • Modificando el canto del forjado, con un pequeño vuelo que permite el apoyo completo de la hoja exterior y utilizando una pieza especial para tapar el canto del forjado.
  • Utilizando piezas cerámicas especiales, colocadas en voladizo sobre el canto del forjado y ancladas al mismo mediante fijaciones de acero inoxidable.
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La formación de los huecos

Los huecos pueden situarse en tres posiciones diferentes, garantizando siempre la estanqueidad.

  • A haces interiores

La carpintería es solidaria con la hoja interior y envuelta por un marco que asegura la evacuación del agua hacia el exterior sin que pueda introducirse en la cámara.

  • A haces exteriores

La carpintería se encuentra mas expuesta a los agentes atmosféricos y existe dificultad para garantizar la estanqueidad en la parte superior.

  • En el medio

Esta es la posición correcta, introduciendo el premarco en la cámara de aire y asegurando la rígida unión con la hoja interior. Se facilita el cierre estanco de la cámara de aire gracias a su sellado con la hoja exterior. Existen premarcos específicos para resolver esta situación.


Los dinteles y las cajas de persiana

Lo habitual es utilizar un dintel para cada una de las hojas que componen el cerramiento.

Para resolver el dintel exterior sin que aparezca reflejado un material diferente, se pueden utilizar piezas cerámicas armadas, o también se pueden emplear perfiles metálicos que sirven de apoyo a la hoja exterior.

En la hoja interior donde no importa el aspecto estético del dintel, empleando por ejemplo una vigueta de hormigón armado o un perfil metálico, que quedará oculto por el acabado interior. No es necesario el dintel interior si se utiliza una caja de persiana que llegue hasta el forjado.

Existe una solución de dintel único, resolviendo con una sola pieza el interior y el exterior. Esta se aloja en la cámara de aire, pero tiene el inconveniente de no permitir el uso de persianas.


La estanqueidad

Para evitar que la humedad de la hoja exterior pueda penetrar al interior de la cámara, se deberán observar las siguientes recomendaciones:

  • Mantener la cámara limpia, teniendo especial cuidado en su ejecución.
  • Colocar las llaves que unen los muros, inclinadas hacia el exterior o provistas de un goterón en el centro.
  • Utilizar baberos de materiales impermeables en los dinteles y sobre las cajas de persianas.
  • Prever en la hoja exterior unos huecos a través de los cuales se evacuará el agua y se ventilará la cámara de aire.
  • Diseñar cuidadosamente el alféizar para conducir el agua desde la carpintería hasta el plano exterior de la fachada.
  • Proteger la hoja interior con baberos impermeables en todo el perímetro de los huecos.
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