Energías Renovables Aplicadas a la Edificación: La Necesidad de Ahorro Energético y de Reducción de Emisiones Contaminantes

De Construpedia

LogoFLC.PNG Nota: Este artículo ha sido creado gracias a la Fundación Laboral de la Construcción en el marco del Programa de Afiliados de la Construpedia. El contenido pertenece a la publicación Energías renovables aplicadas a la edificación disponible en el sitio web Fundación Laboral de la Construcción

¡Atención! Esté artículo está sujeto a Derecho de Autor. © Fundación Laboral de la Construcción.


La necesidad de ahorro energético y de reducción de emisiones contaminantes

Hasta la primera revolución industrial la principal fuente de energía utilizada por el ser humano fue la madera.

En un porcentaje mínimo pero muy significativo se utilizaba el potencial del viento y del agua de los ríos, principalmente para mover molinos.

Bosque de pino silvestre en Cercedilla. Fuente: Manual de sensibilización ambiental. Autor: Marta Gómez


Ya en plena revolución industrial (1800), el carbón entró a formar parte del consumo energético de forma lenta pero con un gran futuro por delante. Cien años después la madera quedó en un segundo plano y el carbón se convirtió en la principal fuente energética.

El nuevo combustible por esos años era el petróleo, que, al igual que el carbón, logró una gran acogida.

En 1980 desapareció prácticamente la madera como fuente principal de energía y pasaron a dominar el mercado energético el petróleo, el carbón y un nuevo combustible creciente, el gas natural. La energía nuclear ya había aparecido en escena y con ella los movimientos ecologistas.

Hoy en día el 98% de la energía consumida por el ser humano proviene de la energía nuclear y de la combustión del petróleo, el gas o el carbón. Por diversas razones el uso de energía nuclear está muy limitado y el agotamiento de combustibles fósiles es una certeza agobiante.

Por tanto, el final de los combustibles fósiles y la nueva conciencia medioambiental obligan a los gobiernos a crear para la generación de energías limpias.

Según la obligación dictada por la Comunidad Económica Europea (CEE) (Programa Marco de Energías Renovables), en 2010 en España el 12% de la energía consumida debe ser de origen renovable.

La siguiente imagen muestra la evolución mantenida sobre el consumo de energías durante un período mínimo que va desde 1800 hasta 2000. Es “mínimo” porque se comparan 200 años con miles de años de evolución humana:

Evolución del consumo de combustible. Fuente: Revista instalaciones y montajes

Primero fue la madera, luego el carbón y después el petróleo, el gas y las nucleares. Actualmente las fuentes de energía renovable comienzan su escalada.

Una conclusión clara de lo expuesto anteriormente es que cualquier fuente de energía moderna tiene un período de crecimiento lento, por lo que se debe potenciar. Las energías renovables desempeñan ahora ese papel: ser energías nuevas.

Pero primero, y según la trayectoria, las renovables se combinaron con otras fuentes hasta ver caer la utilización de los combustibles fósiles. La energía nuclear tuvo un gran papel durante un tiempo, dado su relativo bajo coste y fiabilidad. También el gas natural en alza desde 1920 fue durante mucho tiempo un combustible muy usado. Tampoco se pueden descartar los nuevos combustibles sintéticos, líquidos o gaseosos obtenidos con carbón (que parece que no se resignan a desaparecer tan fácilmente), pues esta conversión los ha hecho de nuevo competitivos.

Por lo tanto, esto implica que habrá energía nuclear, carbón y gas natural como energías prioritarias durante décadas. Se podrá ver el final de la combustión del petróleo, que se utilizará para causas más nobles (utensilios de laboratorio, tuberías, etc.). Conseguir el 100% de la necesidad energética mediante renovables traslada a un futuro aún lejano.

Ozono

Los gases clorofluorocarburados (CFC) emitidos a la atmósfera viajan hasta la estratosfera debido a las grandes corrientes de aire ascendente en zonas tropicales y ecuatoriales, atraviesan la capa de ozono y ahí los rayos ultravioletas del sol disocian las moléculas de los CFC liberando cloro.

Este cloro destruye ozono. Al reaccionar un átomo de cloro con el de ozono puede destruir hasta 100.000 moléculas de este último.

La primera noticia a nivel mundial de que algo está pasando en la capa de ozono saltó en 1984 en un congreso mundial sobre ozono.

Fue el científico japonés Shigeru Chubachi, a quien no se le hizo mucho caso dado el grado de escepticismo del resto de congresistas, quien manifestó la noticia cuando explicó sus estudios.

Pero la verdadera alarma saltó pocos meses después cuando una prestigiosa revista inglesa publicó que existían grandes pérdidas de ozono en la Antártida.

Esta noticia representó una gran sorpresa para la comunidad científica, aunque ya en 1974 científicos norteamericanos habían advertido que el vertido de CFC a la atmósfera perjudicaba la capa de ozono.

Los CFC presentan características especiales: no son tóxicos, no se inflaman, se manejan sin peligro y presentan una buena estabilidad química. Estas propiedades guardan un alto peligro, pues dada su estabilidad química no se mezclan ni se filtran de forma natural, sino que permanecen estables hasta alcanzar la atmósfera. El principal método de filtrado de forma natural de partículas en la atmósfera es la lluvia.

La siguiente imagen muestra información proveniente del satélite norteamericano NIMBUS-7 referida al adelgazamiento de la capa de ozono sobre la Antártida. Se tomó en octubre de 1986, cuando saltó la alarma:

Agujero de ozono en la Antártida. Fuente: Revista Técnica Industrial

El gráfico que se muestra a continuación refleja algunos de los impactos medioambientales. Parece coincidente la brusca aceleración que toma la curva justo en la época de la industrialización:

Impactos del cambio climático. Fuente: Revista Técnica Industrial

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