Dosificación de Materiales, Amasado, Moldeado y Curado de los Bordillos Prefabricados

De Construpedia

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Los Bordillos Prefabricados de Hormigón de doble capa se componen de un núcleo de hormigón de árido grueso (también llamado capa gruesa) y una capa de mortero de acabado que cubre las caras vistas (capa fina).

La capa gruesa tiene una misión puramente resistente y puede presentar textura abierta o cerrada. La textura abierta permite un mayor agarre con el hormigón in situ, mientras que la cerrada es la usada en piezas vistas (por ejemplo escalones, bordillos sobreelevados, remates de muros, bordillos de cajeado de pasos de vehículos, etc).

La capa fina es la de acabado del bordillo en su cara vista. Su cometido es fundamentalmente estético pero al ser la zona exterior del bordilo es la que debe cumplir la especificación de desgaste por abrasión resistencia a las heladas, resistencia al deslizamiento, etc. Las capas gruesa y fina deben estar íntimamente ligadas.

Los bordillos monocapa se componen de un solo hormigón, que debe cumplir las especificaciones resistentes y de acabado

Contenido

Dosificación

Los materiales utilizados para la mezcla del hormigón son previamente seleccionados, buscando una mezcla bien graduada con varios tamaños de árido, y adecuada al sistema de moldeo.

Los áridos se pesan, bien en básculas o cintas pesadoras y pasan a la mezcladora. Allí se les incorpora el cemento, también pesado, el agua y los aditivos o pigmentos si fueran necesarios. Las mezcladoras normalmente utilizadas son las de eje vertical, de un tamaño comprendido entre 1 y 2,25 m3 para el hormigón de la capa gruesa y de 0,5 a 1 m3 para el de la capa fina. La capacidad de producción de la planta debe cubrir con cierta holgura la producción máxima de la moldeadora.

La dosificación del agua es uno de los aspectos que más se debe cuidar. Las mezcladoras incorporan normalmente su propio sistema, existiendo actualmente métodos capacitivos, inductivos y de ultrasonido. El control se puede hacer sobre la mezcla final o sobre los áridos a incorporar con cálculo del agua a añadir en función de la relación agua/cemento. Esta relación suele estar comprendida entre 0,30 y 0,40, y el contenido de cemento de amasado entre 250 y 350 kg/m3.

Amasado

El tiempo de amasado está en torno a 1 minuto para las mecladoras "forzadas", 2 a 3 minutos para las de eje vertical y de 4 a 5 minutos para las de eje horizontal. En cualquier caso hay que asegurar una mezcla homogénea y una correcta hidratación del cemento.

En determinadas circunstancias se usan áridos o agua caliente, se añade vapor en la mezcladora o se ponen acelerantes. Estos procesos no por poco habituales son desconocidos para el fabricante, por lo que habiendo establecido los parámetros que intervienen en los procesos de producción y habiendo contrastado los resultados sobre los productos finales a corto y largo plazo, no deben crear dudas en su uso.

Moldeado

El hormigón ya preparado, se transporta a las máquinas moldeadoras, bien por caída directa, transporte por cintas o vagonetas sobre carriles. Las máquinas moldeadoras disponen de tolvas de almacenamiento diferenciadas para el hormigón de capa gruesa y capa fina. La capacidad de estas tolvas debe ser la adecuada para que la moldeadora no pare. El tiempo máximo de permanencia del hormigón en estas tolvas debe estar en torno a 10-20 minutos pues en caso contrario el grado de humedad se modifica y esto afecta al moldeo.

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El hormigón llega a la moldeadora por descarga directa sobre los cajones alimentadores, que en cada ciclo reciben aproximadamente la cantidad necesaria para el moldeo de las piezas que compone ese ciclo.

Es importante evitar la segregación del hormigón en cualquier fase de su transporte. Para ello las moldeadoras disponen de separadores en las tolvas y parrillas móviles en los cajones de alimentación que garantizan la homogeneidad del producto y del llenado en toda la longitud del bordillo.

Los moldes son metálicos, abiertos por la cara superior e inferior. Se apoyan en bandejas y se llenan por su cara superior. En primer lugar se vierte el hormigón de la capa gruesa. Se vibra y bien con tapas hidráulicas o directamente con la cuchilla de prensado se hace el hueco para el hormigón de la capa fina que se vierte desde un segundo cajón alimentador, procediendo posteriormente al prensado, con vibración, a través de unas cuchillas superiores, que al tiempo de prensar dan la forma a la pieza acabada. Estas cuchillas pueden incorporar resistencias eléctricas para conseguir así un efecto "planchado" y consecuentemente un mejor acabado.

En la propia moldeadora, se separa el molde de la bandeja, que conteniendo los bordillos recién fabricados es trasladada a la zona de curado.

Curado

Para el curado de los Bordillos Prefabricados de Hormigón, se introducen en cámaras, cajas u otros recintos estancos preparados al efecto en los que se mantiene una humedad constante, próxima al 100%, protegiéndolos de corrientes de aire.

También se puede realizar un curado con vapor, introduciendo en estas cámaras vapor saturado con elementos que ayuden a homogeneizar su distribución. La temperatura no debe superar los 70ºC y tanto la velocidad de calentamiento como la de enfriamiento han de ser controladas adecuadamente y no superar gradientes de 20ºC/h para la primera y 10ºC/h para la segunda, con el fin de evitar choques térmicos, desecaciones o condensaciones excesivas. Este tipo de curado no debe comenzar hasta pasadas dos horas desde la producción de los bordillos, durante las que las piezas tendrán un curado en condiciones normales de temperatura y humedad.

El curado de los bordillos también puede realizarse por cualquier procedimiento que mantenga continuamente húmeda su superficie, como la inmersión, el riego directo que no produzca deslavado, o el riego indirecto, a través de un material adecuado, capaz de retener la humedad y que no contenga sustancias nocivas para el hormigón.

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