Fachadas Cerámicas

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Antecedentes históricos

Desde la antigüedad se han utilizado los recubrimientos cerámicos en infinidad de aplicaciones y como elemento arquitectónico. De antiguas civilizaciones como la griega, egipcia y romana conservamos restos de la utilización de baldosas esmaltadas en revestimientos exteriores principalmente con fines decorativos. En la península Ibérica aún hoy podemos disfrutar de multitud de ejemplos de utilización de cerámica en la arquitectura de épocas como el dominio árabe, barroco y el modernismo catalán, lo que demuestra las cualidades de la cerámica para soportar sin alteraciones el paso del tiempo.

La fachada es la primera barrera arquitectónica que protege la vivienda de las agresiones externas. La cerámica aplicada en fachadas constituye un cerramiento con función de protección térmica; contra el agua y la humedad; acústica; contra incendios y contra ataques mecánicos y químicos. Además, como cerramiento estético aporta luminosidad, autolimpieza, colorido, expresividad dando la posibilidad de crear "museos al aire libre".

Diversos estudios han comprobado que el uso de baldosas cerámicas en fachadas proporcionan mayor integridad y durabilidad en las mismas.

Las propiedades más destacables de la cerámica frente a otros materiales son:

  • Estéticas: modularidad; tratamiento superficial (brillo, mate, relieve, etc); color; soporte gráfico; y combinabilidad gráfica.
  • Técnicas: posibilidad de aplacado o anclajes mecánicos. En ambos casos hay que tener en cuenta las interacciones que se producen entre los componentes de la pared exterior para garantizar un adecuado nivel de prestaciones.
  • Otras: incombustibilidad; equipotencialidad eléctrica y ausencia de generación de cargas estáticas; resistencia a productos químicos agresivos; asepsia y resistencia; elevada resistencia a la abrasión; resistencia al agua.

Hay que destacar también los importantes avances tecnológicos en materiales; piezas especiales; sistemas de instalación (adhesivos cementosos con aditivos específicos para mejorar la deformabilidad, adherencia, y resistencia a agentes externos); el paralelo desarrollo de sistemas de instalación de fachadas ligeras, con anclajes vistos y ocultos, y el desarrollo de la formación y progresiva especialización de los profesionales colocadores. Ambas cosas proporcionan elevadas garantías de adecuación y amplían las posibilidades estéticas y técnicas en el diseño de recubrimientos de fachadas.

Tipologías del aplacado cerámico

Principalmente, se pueden diferenciar dos soluciones técnicas en la colocación de cerámica en fachadas:

Adheridas directamente al cerramiento

Aplicación de baldosas mediante adhesivos cementosos, colocación directa sobre el cerramiento que actúa como soporte.

Técnica de colocación: colocación directa sobre el cerramiento. Los soportes se preparan previamente mediante maestreado para eliminar las desviaciones de planitud en la superficie de colocación, se requiere un estudio para la disposición de juntas de movimiento (de dilatación) que dividan los paños, y, en todos los casos, se recomienda utilizar baldosas de formato pequeño o medio y aumentar el ancho de las juntas de colocación.

Método de colocación: colocación en capa delgada por el método del doble encolado con adhesivos cementosos de alta adherencia, tipo C2 recomendándose que dispongan de las características adicionales de deformabilidad y tiempo abierto ampliado.

Rejuntado: junta de colocación mínima de 5 mm rellenada con material de rejuntado cementoso del tipo CG2W, recomendándose la característica adicional de deformabilidad.

Ancladas mecánicamente y separadas del cerramiento: fachadas ventiladas

Una vez que aparecieron las estructuras de acero y hormigón, las fachadas ya no realizaban su labor portante. La principal mejora del cerramiento de fachadas consiste en una cámara de aire separada por dos hojas, una interior y otra exterior, en la que se instala un aislante térmico. Una fachada ventilada acentúa esta condición mediante una estructura de separación, que garantiza una ventilación continuada a lo largo de toda la superficie de la fachada y ofrece las siguientes mejoras: protección térmica, estanqueidad y estabilidad.

Solución constructiva típica: La fachada ventilada se encuentra constituida por lo siguientes elementos:

  1. Hoja interior: soporte sobre el que se asentará la fachada ventilada. Cerramiento básico del edificio que se apoya en la estructura del edificio, independizando la hoja exterior mediante el sistema de anclaje.
  2. Material aislante térmico: impide la transmisión térmica entre el interior y el exterior de la fachada. Incluye una estructura portante que permite la colocación del paramento exterior, contemplando la cámara necesaria par ala convección del aire en el interior de la fachada ventilada.
  3. Sistema de anclaje: elementos por los que el revestimiento final queda mecánicamente fijado a la estructura portante.
  4. Hoja exterior: define la cara exterior del edificio, formando la cámara de aire (revestimiento cerámico).
  5. Cámara de aire ventilada en toda la fachada: su misión es cerrar el paso de agua del exterior y evacuar la humedad gracias a su continua ventilación.

Las fachadas ventiladas aportan a las edificaciones protección ante los agentes atmosféricos, produciendo en estas efectos diferenciados según las estaciones. En verano, gracias a la corriente renovadora de aire frío que generan en su interior, evitan el recalentamiento de los paramentos exteriores de los edificios impidiendo que las temperaturas en el interior del edificio se eleven. En invierno, esta tendencia se invierte y es el edificio el que trata de calentar el aire exterior. Otros agentes como el viento o la lluvia golpean en las fachadas ventiladas impidiendo que contacten con los paramentos del edificio evitando así patologías tan habituales como humedades por filtración, envejecimiento de materiales, etc.

Otras ventajas de las fachadas ventiladas cerámicas son las de aligeramiento del sistema envolvente y la libertad de elección del material de revestimiento entre los de más calidad.

Gres porcelánico en fachadas ventiladas

Tradicionalmente los productos utilizados para estos paramentos han sido piedras naturales (mármoles, granitos, etc); planchas de metal; cementos fibrosos; materiales plásticos, etc...Sin embargo, y gracias a los grandes avances tecnológicos y los nuevos desarrollos de I+D+i, los Azulejos de España cuentan entre su oferta con baldosas de porcelánico en gran formato y con múltiples ventajas frente a materiales más tradicionales para fachadas ventiladas. El gres porcelánico cuenta con una elevada precisión dimensional; una alta homogeneidad; no presenta expansión significativa por humedad; valores reducidos del coeficiente de dilatación; resistencia a la corrosión; alta resistencia a ácidos; a la radiación solar; heladas; y es de fácil limpieza.

Actualmente, el número de fabricantes españoles que ofertan productos específicos para su uso en fachadas crece cada día.

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