El «via crucis» de las empresas inmobiliarias se debe al brusco parón de la demanda de viviendas, la sequedad de crédito repentina provocada por la crisis hipotecaria y el excesivo endeudamiento. La conjunción de las tres vertientes ha dado lugar a un círculo vicioso en el que las compañías necesitan liquidez, pero no la pueden conseguir porque no venden ni un piso, y además los bancos ya no prestan dinero. Una circunstancia que ha sepultado a Martinsa-Fadesa en los infiernos del concurso de acreedores pero que puede llevarse por delante a muchas otras que están en una situación parecida. ..
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