Son las grandes damnificadas de la crisis junto al sector financiero y en España, en concreto, están permanentemente en el ojo del huracán. Desde que pinchó la burbuja inmobiliaria, según el Banco Central Europeo en 2006, las cosas han ido de mal en peor para las constructoras del país. Con deudas millonarias %u2013suman 100.000 millones de euros- y problemas para conseguir refinanciación; el euribor, el tipo al que se conceden la mayoría de las hipotecas en España, en máximos históricos %u2013cerró junio en el 5,361%-; el precio de la vivienda nueva cayendo %u2013un 1,2% en el primer semestre-; y las ventas de inmuebles bajando a marchas forzadas, el panorama no se presenta muy alentador.
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