El Banco Popular quiere fidelizar clientes ecuatorianos que viven en España y para conseguirlo, nada mejor que venderles una hipoteca. El problema de este sistema es que el terreno o la casa que se compra (y que sirve de garantía al crédito) no está en España, sino en Ecuador, un país en donde no está presente el Popular. Por eso, la entidad presidida por Ángel Ron necesita de otra entidad de la que fiarse en las tasaciones tan engorrosas y delicadas de las hipotecas. Por eso el Popular firmó ayer un acuerdo con el Banco de Guayaquil, la segunda entidad de Ecuador.
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