ALBERT OLLÉS
BARCELONA
En el barrio barcelonés de Canyelles las reformas llegan tarde, pero dejan huella. Fue el último espacio en urbanizarse del ahora distrito de Nou Barris y, por ese motivo, el epílogo en la ciudad del desarrollismo franquista aplicado a la construcción. Un lastre que ha dilatado la solución a su degradada imagen arquitectónica, pero que, a partir de este año, inicia un proceso de renovación que desembocará en un profundo cambio de imagen de los 65 bloques de pisos construidos precipitadamente en 1974.
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