La crisis inmobiliaria pasa factura a todos los sectores económicos, pero también a las administraciones locales. Los ayuntamientos disponen de una importante fuente de ingresos en las licencias de obras que desde el inicio de año se han desplomado por el parón en la venta de viviendas. Cuantas menos casas se edifican, menos dinero llega a los consistorios.
Fue el presidente de la Diputación de Valencia, Alfonso Rus, quien alertó ayer del sombrío panorama que se presenta para muchas corporaciones durante los próximos años. Rus ya ha advertido a los ayuntamientos de la provincia, especialmente a los costeros, que adecúen sus presupuestos y gastos corrientes para afrontar tres años "muy duros" que les esperan por la crisis del sector inmobiliario.
(Existe la posibilidad de que el enlace se encuentre roto, no disponible o requiera suscripción.)
Otra información relacionada