El desprendimiento a principios de este año de un trozo de la fachada de la Casa Thomas del arquitecto modernista Domènech i Montaner, ubicada en l' Eixample, afortunadamente no causó heridos pero evidencia uno de los principales problemas de Barcelona: el deterioro de las viviendas. Las deficiencias en las fachadas y en las estructuras de las viviendas de la ciudad hacen necesaria una revisión a fondo de los edificios y obliga a no bajar la guardia pese a que últimamente no se han producido incidentes de relevancia.
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