Por si había duda de las tensiones en el seno del Gobierno por la eventualidad de ayudar con dinero público a las constructoras/inmobiliarias en apuros, la reflexión del vicepresidente Solbes ayer es bastante elocuente: ¿Debemos, como algunos piensan, actuar como en los viejos tiempos, con un respaldo del Estado a aquellas empresas que han apostado, de una forma más atrevida que otras, por ganar mucho dinero, cuando las cosas van mal? Desde luego, no es mi filosofía.
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