MADRID. La Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) salió ayer al rescate del ladrillo al firmar un acuerdo de colaboración con el G-14, el lobby que reúne a las grandes inmobiliarias. El pacto busca que los 8.000 ayuntamientos españoles pongan todo lo posible de su parte para agilizar y facilitar la labor de los promotores. El primer objetivo, explicó el presidente de la FEMP, Pedro Castro, es la puesta en marcha de 200.000 viviendas protegidas anuales. Una cantidad astronómica si se compara con las menos de 15.000 VPO que el G-14 (que apenas representa el 6% del sector) levanta cada año. El éxito del programa dependerá de lo que decida cada corporación local.
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