Sobre las 10 varios jóvenes entraron en el edificio, que
sólo estaba medio tapiado. Tres de ellos subieron hasta la última
planta y desplegaron una pancarta en la que se podía leer 'Basta de
derribos de espacios llenos de vida', mientras que otros ocho se
encadenaron entre ellos y a dos rejas de ventanas de la planta baja.
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