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Protección de las Manos

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Las manos constituyen unos de los principales instrumentos laborales de los trabajadores. Su compleja estructura (la mano está compuesta por 27 huesos, 40 músculos, 3 nervios esenciales y piel) les confieren una alta precisión, pero también las convierten en extraordinariamente frágiles.

Además, como herramienta activa en la mayoría de las operaciones laborales, su exposición a factores de riesgo es casi permanente, ya sean estos factores mecánicos, químicos o derivados de su uso continuado.

De hecho, las manos, dedos y muñecas aparecen en el 25,1% de los 871.724 accidentes con resultado de baja registrados durante la jornada de trabajo en 2004, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales. Concretamente las manos sufrieron un 7,9% de los accidentes, los dedos el 12,8% y las muñecas el 4,4%. Tomando otras estadísticas que incluyen los antebrazos, las extremidades superiores están presentes en más de la tercera parte (38%) de los accidentes laborales, debiéndose un 60% de ellos a cortes.

Contenido

Riesgos mecánicos y químicos

Los factores de riesgo más comunes a los que están expuestas las manos son mecánicos y químicos. Entre las operaciones mecánicas que pueden desencadenar una lesión se encuentran acciones laborales tan habituales como la manipulación de elementos cortantes (por ejemplo trozos de vidrio y piezas metálicas, trozos de plástico afilados y deslizantes, cartones y palets), el montaje de piezas pequeñas cortantes, la utilización de herramientas o las actividades de mantenimiento.

Los accidentes en el transcurso de estas acciones pueden provocar cortes de la piel, de los tendones y de los vasos sanguíneos o nervios, así como abrasión de la piel, pinchazos y rasguños, fracturas, esguinces,..

En cuanto a los riesgos químicos, estos provienen generalmente de operaciones como abrir un envase de líquidos (botellas, barriles, etc.), mezclar o trasvasar un producto químico líquido concentrado, manipular un pulverizador, trapos o pinceles, manipular piezas impregnadas de productos químicos, actividades de mantenimiento y limpieza de equipos o manejar guantes usados. Las consecuencias de los accidentes en este tipo de riesgos se traducen en quemaduras químicas, irritación o ulceraciones de la piel, y a más largo plazo dermatosis alérgicas, dolores de cabeza, vómitos e incluso enfermedades como el cáncer.

Calor y frío

Otros factores de riesgo a tener en cuenta en determinados ámbitos laborales y que amenazan la integridad de las manos son el calor y el frío. El calor presente, por ejemplo, en la manipulación de piezas calientes, el desmoldeado de neumáticos de caucho o termoplásticos, las soldaduras, los trabajos en fundiciones, el preformado térmico o el secado de pintura con infrarrojos, provoca en ocasiones lesiones y enfermedades en las manos como quemaduras por calor (directa o indirecta), dermatosis o cáncer de piel (rayos infrarrojos).

En cuanto al frío, que aparece en ámbitos como la conducción de vehículos a la intemperie, los trabajos al aire libre en época fría o la manipulación de líquidos fríos y gases licuados, puede traducirse en congelaciones, quemaduras, adherencias de la piel a superficies congeladas, ralentización de la circulación sanguínea o, más a largo plazo, la aparición de problemas musculares y óseos.

Enfermedades profesionales

Más allá de los accidentes laborales puntuales, estos factores de riesgo también pueden derivar en enfermedades profesionales que afectan a las manos, como las afecciones peri-articulares (tendinitis) y las afecciones por choques o vibraciones motivadas por causas mecánicas. Cuando los desencadenantes de la afección son agentes químicos las consecuencias más comunes son dermatosis por irritación (sustancias químicas, frotación) o las dermatosis alérgicas (sustancias químicas, polvos, vegetales).

Los sectores profesionales más expuestos a la dermatosis por el contacto continuado con sustancias necesarias para desempeñar su labor son:

  • mantenimiento, limpieza y restauración (detergentes, desinfectantes más agua).
  • construcción y albañilería (cemento, pinturas, disolventes orgánicos, resinas).
  • peluquería (champús, tintes, decolorantes…).
  • metalurgia, mecánica (lubrificantes, disolventes).
  • médicos, dentistas (metales, antisépticos, resinas, látex natural).
  • industria plástica (resinas epoxi, poliéster, PU…).
  • agricultura, horticultura (productos fitosanitarios, vegetales).
  • imprentas (tintas, disolventes).

Tipos de guantes de protección

La mejor manera de prevención frente a estos riesgos sigue siendo la utilización de guantes de protección ya que, si bien se intenta minimizar la presencia de los agentes desencadenantes de las lesiones, en la mayoría de los casos resulta imposible eludirlos completamente.

La clasificación de los tipos de guantes más funcional es la que se realiza a partir del criterio del material del que están hechos, lo que les confiere características diferenciadas y les convierten en más o menos adecuados para determinadas profesiones. En una primera división general encontramos guantes de cuero, textiles, sintéticos y de malla metálica.

Guantes de cuero

La piel tratada y curtida se divide fundamentalmente por el tipo de animal de procedencia: bovino, porcino, caprino y ovino. La piel bovina se divide a su vez en dos tipos de calidades: flor natural y serraje.

La disposición del tipo flor natural ofrece ventajas a la hora de desarrollar guantes con poco grosor, alta sensibilidad táctil, suavidad y estéticos, pero en el lado de los inconvenientes presentan fragilidad y un precio más elevado. Están especialmente indicados para su utilización profesional en operaciones de mantenimiento, mecánica, soldadura y jardinería.

El serraje es más grueso, ofrece gran resistencia (incluida la abrasión) y es barato, si bien por el contrario es rígido y ofrece poca sensibilidad. Todo ello hace de este cuero un buen aliado a la hora de prevenir riesgos en sectores relacionados con el mantenimiento o expuestos al calor.

La piel de porcino es barata y ofrece resistencia a la abrasión, lo que también permite su utilización en labores de mantenimiento. Mientras, el cuero procedente de ovinos y caprinos presenta una buena sensibilidad y suavidad, por lo que es utilizado en tareas de mecánica de precisión. En cualquier caso, independientemente del origen de la piel, el proceso de curtido tiene un papel esencial a la hora de determinar las propiedades protectoras finales del cuero.

Guantes textiles

Las propiedades protectoras de este tipo de guantes son múltiples ya que en su composición se pueden combinar un gran número de factores. El resultado final dependerá en gran medida del tipo de fibra utilizado (algodón, seda, lana, aramida, poliéster, polietileno, poliamida, polietileno, poliamida o poliuretano) y del tipo de confección (tejido, no tejido, cosido o tricotado sin costuras), con lo cual presentar un cuadro pormenorizado de rendimientos y usos recomendables es más complejo que en otros tipos de guantes.

Según el sector profesional resultarán más o menos convenientes el montaje con costuras (tejido y algunos tricotados, gramaje expresado en g/m2), los tricotados sin costura (galga expresada en número de mallas por pulgada), las fibras antiestáticas (materiales conductores asociados como metales o fibra de carbono) o los puntos o relieves en nitrilo o en PVC moldeado (superficie antideslizante).

Si se busca resistencia al corte, a la perforación o a la abrasión, estos guantes pueden reforzarse con impregnación de látex natural, poliuretano o nitrilo.

A modo de resumen sí se pueden apuntar como ventajas del guante textil la transpirabilidad, el confort al tacto y la suavidad, la resistencia mecánica y su capacidad de aislamiento térmico, aunque por el contrario no son recomendados cuando se busca resistencia frente a las perforaciones (como punzamientos) o frente a productos químicos. Cuando se utilizan tejidos y no tejidos cosidos se obtienen guantes con alta transpirabilidad pero que pueden provocar irritaciones por las costuras, no son elásticos (guantado medio) y presentan una destreza media. En el caso de los tricotados sin costuras se eliminan estos inconvenientes y se obtienen además guantes ambidiestros, pero si la fibra es resistente al corte no se pueden utilizar con piezas en movimiento.

Guantes sintéticos

Los guantes realizados a partir de fibras sintéticas permiten, como en el caso de los textiles, diferentes resultados finales según los polímeros que se utilicen en su confección. Por la presentación final pueden ser anatómicos o ambidiestros y en cuanto al acabado en la muñeca encontramos guantes rectos, de borde enrollado, con el puño elástico y con manguito de seguridad. Otras posibilidades que ofrecen los guantes elásticos son el relieve antideslizante, el dorso ventilado y las propiedades antiestáticas (carga especial más hilos conductores en el soporte). Hay que tener en cuenta que algunos polímeros son alergénicos potenciales, como las proteínas de látex natural (contenido según EN 455-3 adaptada) y los aceleradores de vulcanización (carbonatos, triazoles, etc.).

Otro criterio de diferenciación es el tipo de revestimiento interior, que puede ser empolvado (almidón de maíz, polvo mineral), clorado, floqueado de algodón o con soporte textil, así como si el acabado final incluye impregnado montado o impregnado sin montar. Los guantes sintéticos con impregnación montada están especialmente indicados como protectores mecánicos y aislantes térmicos. Los guantes impregnados sin soporte textil protegen de elementos químicos, microorganismos, radiaciones ionizantes, contaminación radioactiva y electricidad. Los guantes impregnados con soporte textil (tricotado/tejido interior) están recomendados para la protección mecánica/química y como aislamiento térmico.

Guantes especiales y metálicos

También se utilizan una serie de polímeros especiales para la confección de guantes sintéticos especializados, generalmente de alto coste pero muy útiles en determinados ámbitos laborales. Así, el butilo es resistente a ácidos fuertes y a la acetona, impermeable al gas y elástico y suave, lo que le convierte en especialmente apto para aplicaciones militares (relacionadas con gases), si bien es poco resistente a los disolventes aromáticos y clorados y presenta poca resistencia mecánica. El vitón sí es resistente a los disolventes aromáticos y clorados, pero no protege de las acetonas y es rígido.

El alcohol polivinilico (PVA) también es resistente a disolventes aromáticos y clorados, pero por el contrario no posee elasticidad, es rígido y se degrada en medio acuoso. Los films compuestos (PE, EVOH, PE, etc.) son muy polivalentes como protectores químicos, si bien presentan poca resistencia mecánica y ergonomía porque son rígidos.

El hipalon (clorosulfurado) es resistente a los ácidos fuertes pero no a los disolventes aromáticos y a las acetonas, por lo cual se recomienda para su uso como aislante en entornos controlados como aislante. El poliuterano (PU) también está prescrito para entornos controlados como aislante, ya que es resistente a aceites, disolventes alifáticos y resulta especialmente limpio y resistente a la abrasión y a la perforación, características que también le convierten en apto para la manipulación mecánica fina. Sin embargo, se degrada con alcoholes, sales, ácidos y disolventes aromáticos. Todos estos polímeros especiales presentan un alto precio pero son muy útiles para la protección química especial.

Por último, los guantes de malla metálica, elaborados en acero inoxidable o similar, proporcionan una alta protección frente a cortes y perforaciones por cuchillo. Deben ajustarse a la norma EN 1082 y se utilizan con protección del brazo (en cota de malla o plástico rígido).

Otra de las ventajas de estos protectores es que son lavables y descontaminables.

Criterios de selección

Dado el alto número de posibilidades en el tipo de guantes y sus diferentes ámbitos de aplicación, puede surgir la duda de cuál será el protector más óptimo para un determinado sector laboral. A la hora de la selección un punto de partida fundamental es tener claro que no existe un guante que proteja de todos los riesgos posibles. A partir de ahí, el criterio de selección deberá sustentarse en la combinación de tres premisas claves que deben equilibrarse: el nivel de protección-salud, la funcionalidad y el coste.

El nivel de protección-salud, en el que el confort juega un papel determinante, se mide a partir de los siguientes criterios:

  • reducción de efectos de la transpiración: guante en material no estanco; dorso ventilado, material textil absorbente en su interior, forma amplia (circulación del aire en su interior).
  • reducción de la irritación por frotación: guantes tricotados, pocas costuras y sin rebordes, ausencia de polvo.
  • reducción de fatiga: materiales flexibles, forma anatómica, talla adecuada.
  • reducción de riego de sensibilización/alergia: alergias de contacto (utilizar un guante con forro o que no lleve la sustancia a la que se está sensibilizado), alergia instantánea (utilizar otros materiales alternativos).
  • confort psíquico: color, corte, olor, etc.


En cuanto a la funcionalidad, los puntos que deben ser considerados son:

  • destreza: materiales flexibles, materiales elásticos, poco grosor, forma anatómica, talla adecuada.
  • sensibilidad táctil: depende del grosor en la punta de los dedos.
  • facilidad para ponérselo: interior deslizante, puño largo, etc.


La selección final de una solución óptima debe guiarse por el análisis de riesgo del sector concreto y de la evaluación de las condiciones del puesto de trabajo, al que se sumará la consideración de las propiedades de los guantes.

Los fabricantes y distribuidores de guantes de protección proporcionan ayuda y orientación valiosas para la selección de los guantes adecuados en cuadros-guía de selección, en las hojas de información y en su documentación técnica, enriqueciendo todo ello con el servicio técnico a los clientes.

Consejos de uso

En cuanto a la utilización de los guantes, conviene realizar una consulta previa a la hoja de información del fabricante, así como comprobar que los guantes no tengan defectos visibles antes de ponérselos. No conviene utilizar guantes de resistencia mecánica elevada en la proximidad de máquinas que ofrezcan riesgo de atropamiento. También se recomienda utilizar los guantes con las manos secas y limpias y secarse las manos una vez quitados (especialmente con los guantes estancos).

A la hora de quitarse los guantes conviene limpiarlos o aclararlos antes, para después retirarlos de forma regular y sin tocar la superficie exterior.

Antes de un nuevo uso se deben seguir las indicaciones de limpieza, asegurarse de que el interior del guante está seco (alternar dos pares si es preciso) y comprobar que el guante no tiene daños antes de reutilizarlos. Por último, y si el médico así lo aconseja, se puede utilizar crema hidratante después del trabajo.

Normas europeas para los guantes de protección

La norma UNE-EN 420 es una norma de referencia para ser utilizada con las normas específicas relativas o aplicables a los guantes de protección, lo que significa que no puede aplicarse por sí sola para certificar o autocertificar guantes de protección.

La EN 420 define los requisitos de ergonomía, construcción de los guantes, alta visibilidad, inocuidad, limpieza, confort y eficacia, marcado e información aplicable a todos los guantes de protección (también los guantes unidos permanentemente a recintos cerrados). No es aplicable a los guantes para trabajos eléctricos ni a los guantes quirúrgicos, ya que esos se ajustan a otras normas, la EN 60903 y la EN 455-1, 2 y 3, respectivamente.

La EN 420 marca los requisitos que debe reunir un guante según criterios generales, criterios de confort y eficacia y criterios de marcado.

Criterios generales

Afectan:

  • a la construcción del guante. Cuando incluya costuras el material y la resistencia de éstas será tal que la resistencia total del guante no resultará disminuida.
  • a su visibilidad. Los guantes de alta visibilidad deben usar materiales definidos en la EN 471 y la superficie del material reflectante deberá ser superior al 50% de la superficie total.
  • a su inocuidad. Los guantes no deben producir daño; se indicarán aquellas sustancias contenidos en los mismos que puedan causar alergias; el pH de todos los guantes estará lo más próximo posible a la neutralidad; el contenido en cromo de los guantes de cuero será menor de 2mg/kg.
  • a su limpieza. Todos los ensayos de la norma, así como los indicados en las normas específicas, deben ser realizados sobre guantes nuevos, excepto si se indica lo contrario.

Criterios de confort y eficacia

Afectan:

  • a las tallas de los guantes, que deben responder a su vez a la talla de la mano. Los diferentes tamaños de la mano se expresan en una tabla de seis niveles (del 6 al 11) realizada a partir de dos criterios: el perímetro y la longitud. Existen guantes para aplicaciones especiales que no tienen por que ajustarse a la tabla anterior, si bien el fabricante deberá explicitarlo.
  • a la desteridad (capacidad de manipulación para realizar un trabajo). Los guantes, de acuerdo con el uso a que se destinen, deberán permitir la máxima desteridad.
  • a la transmisión y absorción de vapor de agua. Cuando el nivel de protección del guante excluya la transmisión del vapor de agua, el guante debe ser diseñado para reducir el efecto de la transpiración tanto como sea posible.

Criterios de marcado

Se exige que toda la información sea precisa y comprensible y se dé, al menos, en las lenguas oficiales del país de destino con los siguientes requisitos:

  • cada guante de protección se marcará con la siguiente información: nombre, marca registrada u otro medio de identificación del fabricante o su representante autorizado, designación del guante (nombre comercial o código que le permita al usuario identificar

el producto con la gama del fabricante o su representante autorizado), talla y, si es necesario, marcado relativo a la fecha de caducidad.

  • las marcas se colocarán de forma que sean visibles, legibles y duraderas durante toda la vida útil del guante, sin que aparezcan marcas que puedan dañarlas. Si el marcado del guante reduce su nivel de prestación este debe realizarse sobre el envase.
  • El envase que contenga al guante se marcará con nombre y dirección completa del fabricante o su representante autorizado, designación del guante, talla, fecha de caducidad si es necesario y referencia sobre dónde se puede obtener información e instrucciones de uso. Cuando los guantes sean de diseño sencillo, con el objeto de proteger al usuario contra riesgos, debe marcarse la frase “Sólo para riesgos mínimos” al menos en la lengua oficial del país de destino.
  • Cuando los guantes cumplan con una norma y cuando los guantes alcancen o superen el nivel 1 en al menos uno de los ensayos de prestaciones, se usará el pictograma apropiado para esos ensayos. Cada pictograma debe ir acompañado de los niveles de prestación, que se colocarán siempre en el orden definido en la norma específica aplicable.
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