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Principios Generales para Minimizar la Exposición al Polvo

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Contenido

Planteamiento General

Antes de iniciar cualquier trabajo que pueda entrañar un riesgo de exposición al polvo de amianto o de materiales que lo contengan, se debe realizar una evaluación del riesgo (según lo especificado en el capítulo 5) para determinar la naturaleza y el grado de exposición de los trabajadores. La evaluación del riesgo es la base para las decisiones relativas a las precauciones que será preciso adoptar. Los tres capítulos siguientes tratan las precauciones necesarias en las siguientes situaciones:

• los trabajos en los que puede encontrarse amianto (por ejemplo, trabajos de mantenimiento en edificios cuya edad permita sospechar de la presencia de materiales que contengan amianto no registrados (capítulo 4);

• los trabajos en los que los niveles de exposición sean lo suficientemente bajos como para determinar la no obligatoriedad de su notificación (tal como se especifica en el comienzo del capítulo 11), y

• los trabajos de notificación obligatoria (por ejemplo, la retirada de amianto, capítulo 12).

Con todo, es conveniente reducir al mínimo la exposición en todos los casos, y los principios generales de control que se exponen a continuación pueden aplicarse a las tres situaciones:

• determinar la extensión y la ubicación de los materiales que contengan amianto;

• restringir el acceso a la zona de trabajo por los medios adecuados (ya sea mediante cintas, barreras o un confinamiento total);

• colocar señales claras y apropiadas (por ejemplo, peligro de amianto, entrada restringida al personal autorizado únicamente, etc.);

• confinar o proteger el espacio colindante (por ejemplo, mediante polietileno resistente) de la manera más conveniente en función de la magnitud de los trabajos (se verá más adelante), con el fin de evitar la contaminación por las fibras de amianto suspendidas en el aire;

• reducir al mínimo el número de personas que puedan acceder a la zona de trabajo;

• utilizar los equipos de protección respiratoria y de protección personal adecuados (por ejemplo, monos desechables y botas lavables);

• utilizar las técnicas apropiadas para controlar la liberación de fibras (por ejemplo, humectación, desmontaje en húmedo, ventilación por aspiración localizada, etc.);

• evitar dañar los materiales que contengan amianto (por ejemplo, retirando y desechando estos materiales como piezas enteras, o retirando y empaquetando placas enteras);

• depositar todos los residuos que puedan contener amianto en dos bolsas, una dentro de otra, o envolverlos y etiquetarlos (como amianto) antes de retirarlos;

• limpiarlo todo concienzudamente (véanse los capítulos 11 y 12);

• proteger todas las rutas de tránsito para evitar la contaminación con amianto;

• garantizar un confinamiento y un almacenamiento seguros de todos los residuos de amianto (por ejemplo, mediante el empaquetado o la colocación en bolsas en el primero y el uso de contenedores que puedan cerrarse herméticamente, en el segundo);

• garantizar un transporte seguro de los residuos a un vertedero autorizado;

• desechar los residuos que contengan amianto únicamente en vertederos autorizados para el depósito de amianto (de conformidad con lo dispuesto en los reglamentos nacionales);

• garantizar el cumplimiento del régimen de control exigido para evitar la exposición.

En el contexto de la prevención de la exposición al amianto por inhalación o ingestión,

• en las zonas de trabajo en las que pueda haber amianto debe prohibirse fumar, y

• deben disponerse zonas aparte en las que los trabajadores puedan comer y beber sin estar expuestos al riesgo de contaminación por el polvo de amianto.

Su Papel

Antes de iniciar cualquier trabajo que pueda exigir la manipulación de amianto, los trabajadores deben estar capacitados para llevarlo a cabo. Se considerará que una persona está capacitada cuando haya recibido una formación adecuada y disponga de la experiencia y los conocimientos suficientes de acuerdo con la naturaleza de la actividad que vaya a realizar.

Para determinar la naturaleza de la actividad es preciso considerar su complejidad y los peligros derivados de su incorrecta realización.

Si usted emplea a personas cuyo trabajo probablemente entrañe la perturbación de amianto o supervisa su trabajo, debe:

  • proporcionarles una formación adecuada, de modo que puedan reconocer el tipo de trabajos que pueden realizar correctamente con los recursos de que disponen (véase Formación e Información);
  • facilitarles los equipos necesarios para que puedan tomar las medidas mencionadas anteriormente de acuerdo con la situación a la que se enfrenten;
  • tomar medidas para garantizar el mantenimiento y la inspección apropiados de dichos equipos;
  • facilitar instrucciones escritas en las que se especifiquen los procedimientos que deben seguirse de acuerdo con las circunstancias particulares de la obra.

Si es probable que su trabajo entrañe la perturbación de materiales que contengan amianto, debe:

  • conocer y comprender las precauciones que es preciso adoptar y las repercusiones que puede tener no hacerlo;
  • saber qué tipo de trabajos puede realizar de acuerdo con su nivel de formación y el equipo de que dispone;
  • cumplir el régimen de control exigido para evitar la exposición;
  • estar dispuesto a pedir ayuda especializada si considera que los trabajos con materiales que contienen amianto que ha de realizar van más allá de lo establecido en su plan de trabajo, no se han tratado en la formación que ha recibido o requieren equipos más especializados que los puestos a su disposición.

Si es usted inspector de trabajo, debe comprobar que:

  • los certificados de formación correspondientes a cada uno de los trabajadores demuestran que han recibido la formación necesaria para los trabajos asignados;
  • se dispone de identificación fotográfica de los operarios y dicha información cuadra con los registros de formación;
  • se están suministrando los equipos adecuados y estos se mantienen e inspeccionan periódicamente;
  • la supervisión y el control aplicados son apropiados.

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