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Demolición con Materiales que Contengan Amianto

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Demolición

Las obras de demolición están contempladas en la Directiva europea relativa a las disposiciones mínimas de seguridad y de salud que deben aplicarse en las obras de construcción temporales o móviles (Directiva 92/57/CEE). Esa Directiva exige que, al preparar un lugar para una obra, debe atenderse adecuadamente a la salud, la seguridad y el bienestar.

La presente guía se centra en la prevención de los riesgos de exposición al amianto, por lo que no pretende abordar las exigencias derivadas de los requisitos generales establecidos en la Directiva sobre obras móviles. No obstante, las personas encargadas de la gestión de obras de demolición deben disponer de conocimientos prácticos sobre los requisitos derivados de dicha Directiva.

La Directiva europea (83/477/CEE, modificada en último lugar por la Directiva 2003/18/CE) establece lo siguiente:

Antes de efectuar obras de demolición o de retirada del amianto, las empresas deberán demostrar su capacidad en este ámbito con pruebas establecidas de conformidad con la legislación y/o con las prácticas nacionales.

Asimismo, dispone que, antes del comienzo de las obras de demolición, los empresarios deberán adoptar —si es necesario, recabando información de los propietarios de los locales— todas las medidas adecuadas para identificar los materiales que puedan contener amianto. Si existe la menor duda sobre la presencia de amianto en un material o una construcción, deberán observarse las disposiciones aplicables de la presente Directiva.

Y establece, además, que: el amianto o los materiales que lo contengan sean eliminados antes de aplicar las técnicas de demolición, salvo en caso de que dicha eliminación cause un riesgo aún mayor a los trabajadores que si el amianto o los materiales que contengan amianto se dejaran in situ.

Al iniciar obras de demolición en las que se puedan encontrar materiales que contengan amianto, deben considerarse los siguientes puntos fundamentales:

  • ¿A quién pueden afectar las obras?
  • ¿Cómo se va a delimitar la zona de obras?
  • ¿Qué medidas de control se van a utilizar?
  • ¿Pueden coincidir los trabajos de retirada de amianto con las obras de demolición?
  • ¿Cómo se protegerá de las obras de demolición a los operarios del contratista que se ocupa de los trabajos de retirada de amianto?
  • ¿Cómo se protegerá de los trabajos de retirada de amianto a los operarios dedicados a las obras de demolición?

El proceso de demolición debe constar de los pasos siguientes:

  • Determinar la ubicación de los materiales que contengan amianto en el emplazamiento objeto de la demolición, mediante estudios de amianto, inspecciones y la revisión de la información existente relativa al emplazamiento.
  • Retirar todo el amianto que sea accesible antes del comienzo de cualquier obra de demolición.
  • Iniciar las obras preliminares de demolición en zonas donde no haya ningún material que contenga amianto, es decir, comenzar por la retirada de elementos no estructurales carentes de amianto, falsos techos, tabiques de separación, suelos, etc.

o Al llevar a cabo este trabajo, quedarán al descubierto los huecos, destinados, por ejemplo, a las rutas mecánicas y eléctricas. Deben trazarse estas redes para garantizar que no se haya cortado ninguna conexión con otras estructuras cuya demolición no esté prevista, como por ejemplo, el conducto de una tubería que pase por varios edificios en un emplazamiento en el que no vayan a demolerse todos ellos.

o Es preciso volver a inspeccionar esas zonas que ahora hayan quedado al descubierto para verificar la existencia de materiales que contengan amianto no detectados antes. Si se descubren materiales con amianto, deben detenerse las obras de demolición y esperar a que el contratista que se encarga del amianto se ocupe de su retirada.

  • Determinar la ubicación de los materiales inaccesibles que contengan amianto o de aquellos que no puedan retirarse con seguridad antes de la demolición, como por ejemplo, los materiales que contengan amianto que conformen o aíslen elementos estructurales.
  • Desarrollar una estrategia relativa a cómo y cuándo retirar esos materiales de amianto; por ejemplo para quitar un encofrado que contenga amianto puede ser necesario retirar determinadas losas. Esto podría hacerse dentro de una zona de trabajo confinada, con personal formado y equipado con la protección respiratoria adecuada. En estos casos, puede que no siempre sea posible construir un confinamiento.
  • Proporcionar una formación que sensibilice acerca de los riesgos del amianto a los operarios que vayan a participar en los trabajos de demolición, de tal modo que si encuentran materiales que contengan amianto de manera inesperada, pueda ejecutarse un procedimiento de trabajo seguro que permita la retirada de estos materiales con

una exposición mínima para los operarios que trabajan en las proximidades.

Existen diversas técnicas de demolición:

  • Desmontaje:

Consiste en ir quitando las estructuras en la secuencia inversa a la seguida durante la construcción. Normalmente, primero se retira el material no estructural (por ejemplo, el revestimiento de fibrocemento de las paredes y las placas de amianto del tejado), y posteriormente se desmonta el marco estructural, desatornillándolo a mano o cortándolo con un soplete y utilizando un equipo de elevación y otro de acceso (por ejemplo, un andamio o plataformas elevadoras móviles).

  • Demolición asistida por máquinas:

Se trata de grandes máquinas equipadas con diversos accesorios especializados que pueden realizar múltiples trabajos de demolición. Las máquinas equipadas con tijeras hidráulicas pueden cortar con precisión vigas estructurales que de otro modo serían inaccesibles. Estas máquinas permiten bajar al suelo vigas estructurales recubiertas con aislamiento de amianto, desde donde puede procederse a la retirada del aislamiento de amianto en condiciones controladas.

La demolición con máquinas es, a menudo, el método preferido, pues permite que los operarios que participan en las obras puedan situarse a una distancia segura de la estructura del edificio. Los grandes edificios de piedra o ladrillo pueden derribarse fácilmente con máquinas especializadas y los residuos que contengan amianto pueden tratarse de manera controlada a ras de suelo, evitando así el peligro de los trabajos en altura.

  • Demolición a distancia con bola de impacto o equipos similares:

Estos métodos son convenientes para la demolición de estructuras poco seguras, ya que permiten realizar los trabajos a distancia y proteger así la seguridad de los operarios; no obstante es preciso disponer de evaluaciones del riesgo que muestren los niveles previstos de exposición al amianto y cómo controlar y minimizar dicha exposición.

  • Demolición a distancia por métodos explosivos:

Los métodos explosivos pueden ser más difíciles de controlar (por lo que se refiere a la dispersión de la contaminación) y, por tanto, deben considerarse como el último recurso para la demolición de estructuras inseguras. Sin embargo, el uso de explosivos para derribar edificios es una práctica cada vez más extendida y ofrece la ventaja de que el personal está alejado del edificio cuando se produce la detonación de los explosivos. No obstante, este método genera grandes cantidades de polvo, por lo que, a menos que la evaluación del riesgo señale claramente la conveniencia de dejar parte de los materiales que contengan amianto, será necesario retirarlos todos de antemano.

En el caso de estructuras dañadas por el fuego, se puede emplear cualquiera de las técnicas anteriormente mencionadas.

Todas las operaciones de desamiantado incluidas en un proyecto de demolición deben tratarse como trabajos de menor riesgo o de notificación obligatoria, según corresponda, y para su realización deben adoptarse las precauciones apropiadas. Por lo que respecta a las obras de demolición, no existen normas más lasas.

A veces, la demolición de un edificio incluirá la retirada de los cuadros eléctricos de distribución, transformadores, etc. Dado su valor como chatarra, es probable que estas piezas se retiren intactas y se transporten a otras instalaciones para su posterior transformación. Los componentes de un cuadro eléctrico de distribución pueden estar fabricados con materiales que contengan amianto, por lo que las personas encargadas de desmontar estos equipos deben ser conscientes de su posible presencia y capaces de reconocerlos, y deben seguir las mejores prácticas para minimizar la exposición al polvo de amianto.

Si usted emplea a personas cuyo trabajo pueda entrañar una exposición al amianto en condiciones similares a las descritas en el presente capítulo:

  • debe controlar el estado de los operarios y disponer de un sistema que le permita garantizar que no se ponga en peligro su seguridad (asegúrese, por ejemplo, de que la eficacia de los equipos de protección respiratoria no disminuya debido a la barba incipiente de los operarios o vuelva a evaluar la elección del equipo de protección respiratoria de un operario en caso de que su condición física varíe notablemente);
  • debe tener en cuenta las dificultades prácticas con el fin de reducir al mínimo el riesgo de que los trabajos en cuestión sean causa de trastornos musculoesqueléticos o impidan un uso adecuado del equipo de protección respiratoria;
  • debe tomar medidas eficaces para crear unas condiciones térmicas tolerables en el lugar de trabajo, tales como:
  • el uso de sistemas de refrigeración o calefacción;
  • la protección de los elementos calientes mediante calorifugados;
  • el uso de ropa de protección apropiada;
  • la ventilación adicional;
  • un horario de trabajo que incluya los descansos necesarios, y
  • debe organizar los controles necesarios para verificar el bienestar de los operarios.

Si su trabajo entraña una posible exposición al amianto y condiciones de trabajo particularmente difíciles desde el punto de vista físico (debido a la temperatura o a la naturaleza física del trabajo):

  • debe ser consciente de la importancia de mantener la protección contra la exposición al amianto;
  • debe mantenerse alerta por lo que se refiere a los efectos de los ambientes calurosos, y utilizar los equipos que se han puesto a su disposición para protegerlo contra estas condiciones (aislamiento protector, ropa protectora, ventilación adicional, descansos regulares y beber agua en los descansos y antes de empezar a trabajar);
  • debe utilizar la protección que se ha puesto a su disposición para protegerlo contra los ambientes fríos (calefacción y, si procede, ropa protectora térmica, descansos necesarios, etc.);
  • debe seguir siempre las mejores prácticas, tal como se recomienda en la presente guía, para protegerse contra los riesgos de exposición al amianto.

Si es usted inspector de trabajo, debe:

  • tomar medidas eficaces para paliar el estrés térmico;
  • comprobar si es posible que las condiciones de trabajo impidan un uso eficaz del equipo de protección respiratoria;
  • verificar el cumplimiento de los reglamentos nacionales sobre estas cuestiones.

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